BOGOTÁ / EFE / AP
El Gobierno de Colombia pidió ayer no caer en el juego de las FARC al advertir de que esta guerrilla se ha visto forzada a “llamar la atención” con cuatro ataques que han dejado desde el miércoles 19 muertos y 78 heridos.
El último atentado se registró ayer en las afueras del pueblo de Miranda, donde estalló un cochebomba cuando iba a ser desactivado. El hecho dejó tres heridos. Además, se localizó otro vehículo cargado con explosivos que iba a ser explosionado supuestamente por las FARC.
En el mismo municipio de Miranda fue donde el jueves se registró un ataque con morteros artesanales que dejó siete muertos.
Santos consideró que es imperativo robustecer las fuerzas de seguridad con un “paquete de medidas legales y tecnológicas que permitirán combatir el terrorismo”.
A su juicio, esa es la única manera de preparar el sistema defensivo colombiano ante acciones guerrilleras como las vividas esta semana, que calificó como “una demostración de irracionalidad, de locura”.
El coordinador del Observatorio de Conflicto Armado de la Corporación Nuevo Arco Iris (CNAI), Ariel Ávila, manifestó ayer que los ataques recientes estarían enviando mensajes contradictorios, en el sentido de que las FARC “no están tan debilitadas” y, por otro lado, estarían haciendo una ficticia demostración de fuerza para forzar el diálogo.
El investigador también aclaró que la escalada no significa un fortalecimiento rebelde que pueda devolver el país a “las FARC de 1998”, cuando la confrontación alcanzó niveles históricos favorables a los insurgentes.
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