En varias ocasiones he escuchado a Daniel Ortega, mencionar la frase “capitalismo salvaje” y decir que fue pronunciada por el beato Juan Pablo II. Pero no menciona Ortega que el Santo Padre, en su segunda venida a Nicaragua se refirió a la “noche oscura” que sufrimos la mayoría de los nicaragüenses en la década perdida de los años ochenta.
Si el capitalismo es nefasto, al decir de los socialistas, por qué se afanan, como es el caso de la familia gobernante de Nicaragua, en aumentar sus bienes y recursos en una forma que ni Somoza lo hizo. Por qué entonces la China comunista se ha convertido en un híbrido comunista-capitalista, para revertir el fracaso comunista, y en Cuba están tratando de enmendar sus desaciertos que convirtieron la bella isla en una deplorable miseria, con procedimientos capitalistas. Si el capitalismo es salvaje por el cuento de la “explotación del hombre por el hombre”, por qué el comunismo o socialismo también explota más cruelmente al hombre incluyendo coartarle todos sus derechos como ser humano, lo que ha sido evidente en el fracaso de la Unión Soviética y resto de naciones subyugadas por el “socialismo salvaje”.
En una oportunidad dijo Winston Churchill que “el socialismo es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia y la prédica a la envidia, su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria”. Las dictaduras de derecha o de izquierda, en la historia universal han sido deprimentes y destructivas como el caso de Hitler y Stalin, se han basado en decisiones fetichistas de hombres arrogantes y prepotentes, que subyugan a los pueblos y por muy poderosos que se muestren son efímeros y transitorios.
Si la oscuridad de la noche referida por Juan Pablo II, después de haber sido vejado en su primera visita a nuestro país, resultó un fracaso y un retroceso en la economía global, incluyendo la desmoralización cultural y espiritual de la mayoría, ahora se ciernen sobre la nación las sombras tenebrosas de una dictadura, más, que escondida tras la fachada de cristiana y solidaria, procurará entronizarse en nuestro pobre país con la sutileza de un capitalismo-socialismo provechoso para los que mandan y los que desean hipotecar sus conciencias consiguiendo prebendas como concesiones, favoritismo, salarios jugosos, y adormecer al pueblo con programas populistas diseñados para aparentar una lucha contra la pobreza y mas bien sus objetivos son congelarla para que el pueblo siga extendiendo la mano y agradeciendo las migajas que reciben.
Nicaragua en 1979 era próspera. Aunque bajo una dictadura sangrienta, se decía que nuestra economía era la más pujante de Centroamérica. Pero diez años después de haber expropiado empresas exitosas, quebrado el Banco Nacional, dinamitado la economía, culminaron con el despojo abierto de la piñata y al perder el poder comenzaron a “gobernar desde abajo”, haciendo la vida imposible de los gobiernos que les sucedieron para volver al poder por el famoso pacto que le brindó en bandeja de plata lo que ahora no querrán soltar. ¿Cómo terminará todo esto?
El autor es experto en cooperativismo.
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