Carlos Alberto Montaner

Ideólogos y gerentes

Es magnífico que se enfrenten Newt Gingrich y Mitt Romney por el liderazgo republicano. Los miembros de esa tribu deberán elegir entre dos tipos de políticos medularmente diferentes, cada uno con sus virtudes y con sus limitaciones. Gingrich es un buen ideólogo. Romney, un buen gerente. Algunos hablan de “los republicanos de Goldwater contra los republicanos de Rockefeller”.

Le doy a la palabra “ideólogo” una connotación positiva que no tiene en inglés, al menos en Estados Unidos. Para mí, es alguien que posee una visión teórica de la sociedad en la que vive, de la historia que comparte con sus compatriotas, y del Estado libremente segregado para resolver conflictos comunes y darle sentido y forma a la convivencia. El ideólogo, en el mundo democrático, trata por medios pacíficos de acomodar la realidad a sus presupuestos intelectuales e intenta guiar a sus compatriotas en la dirección del país ideal que tiene en la cabeza. Jefferson era un ideólogo. John F. Kennedy y Ronald Reagan, con menor calado, también lo eran.

El gerente, en cambio, se nutre de la experiencia más que de los esquemas teóricos. Es un práctico solucionador de problemas. Ama el sentido común por encima de todas las cosas. No posee ni necesita una visión general de la historia ni una mirada profunda sobre los seres humanos. Tal vez hasta le estorban. Para él, son conceptualizaciones metafísicas que sirven para formular grandes teorías, pero no para aumentar la producción, proporcionar empleo y eludir dificultades. Para los gerentes, gobernar es mejorar incesantemente la calidad de vida de los electores. Franklin Delano Roosevelt era un gerente. George Bush (padre) y Bill Clinton, también.

Hay grandes presidentes norteamericanos que han sido ideólogos y otros, igualmente excelentes, que fueron gerentes. El republicano Teddy Roosevelt fue un extraordinario gobernante al que hay que calificar como ideólogo. Grover Cleveland, demócrata, fue un magnífico presidente dentro de la cuerda de los gerentes, hasta que la crisis de 1893 se le interpuso y tuvo que navegar con el viento en contra hasta 1897, cuando terminó su segundo mandato.

Tal vez la idoneidad de ideólogos o gerentes depende del momento. En 1933, cuando los norteamericanos eligen a F. D. Roosevelt, están a la búsqueda de un gran gerente que rescate al país de la recesión, comenzada en 1929. En ese instante no hay otro peligro que el enorme descalabro económico. En 1981, cuando Reagan derrota a Jimmy Carter y llega a la Casa Blanca, el estado anímico de los norteamericanos es lamentable. El país ha perdido la guerra de Vietnam, los ayatolas iraníes han secuestrado impunemente a un puñado de norteamericanos, la inflación ronda el 20 por ciento y parece que la URSS está destinada a regir el planeta. Los norteamericanos eligen a un ideólogo para que los libere del pesimismo y la nación recupere el liderazgo perdido.

Naturalmente, la disputa por el poder en Estados Unidos no es solo entre ideólogos y gerentes. Hay, por lo menos, otras dos categorías: los héroes y los operadores políticos. George Washington, Andrew Jackson, Zachary Taylor y Ulysses S. Grant, alcanzaron la presidencia porque fueron guerreros muy diestros. Dos de ellos, Washington y Jackson, triunfaron como gobernantes y dejaron su huella positiva en la historia del país. Grant, en cambio, fue decepcionante, mientras el pobre Taylor murió de diarrea al poco tiempo de llegar a la Casa Blanca. Ike Eisenhower, el general victorioso de la II Guerra Mundial, fue un héroe que gobernó con el estilo de un gerente e hizo un magnífico trabajo.

Y queda el capítulo de los operadores políticos. Personas que llegan al poder como resultado de saber manejar gentes y situaciones complejas, pero sin que prevalezca en ellos un rasgo clave. Generalmente, son grandes maestros de la intriga. Algunos se convierten en excelentes presidentes, como Harry S. Truman, y otros fallan terriblemente, como sucedió con Richard Nixon. Obama es un notable operador político.

Pero tal vez el caso más extraordinario es el de Abraham Lincoln, un habilísimo operador político al que le toca la tragedia de la Guerra Civil, se trasforma en un ideólogo obligado a definir el rumbo de la nación en su momento más amargo, no descuida sus responsabilidades gerenciales, y muere como un héroe adorado por millones de sus compatriotas. Por eso muchos historiadores norteamericanos lo consideran el mejor presidente de la historia del país: sintetiza y resume los rasgos y virtudes de los grandes líderes.

Escritor y periodista cubano.

COMENTARIOS

  1. roberto
    Hace 15 años

    el justifica, como apropiadas o simplemente las niega y rehusa aceptar que el hizo o las dijo. Moralmente, no creo que el sea el tipo de persona, que alguien quiera ver en una posicion de tanta importancia , como es estar a la cabeza de la nacion del Norte, Y pienso y sin afan de contradecir al autor del articulo, el Sr. Gincrich, no puede compararse con las clases de Kennedy, Jefferson o Reagan. En cuanto al Sr. Romney, la definicion que el presenta cae un poco corta de lo que realmente este

  2. roberto
    Hace 15 años

    sin poder lograr una verdadera definicion de su personalidad. En conclusion, creo que los dos individuos que estan a la cabeza de las elecciones primarias, tienen sus valores como candidatos, pero tienen o poseen mayo numero de fallas tantos personales como politicas especialmente que aciertos, que es muy dificil para mi personalmente verlos pertenecer dentro de las categorias que el autor los coloca en su articulo

  3. roberto
    Hace 15 años

    candidato representa. Su falta de consistencia en su afan de querer aparecer como un Super Gerente, que formo una compania que bajo su regencia, produjo muchos trabajos, es simplemente una falacia comprobada, en realidad tampoco es un ideologo, porque carece de los valores teoricos que un ideologo debe de poseer. En general, yo diria que este senor, es el individuo mas amorfo, en cuestion de definicion politica, el juega demasiadas posiciones, tal como lo haria un jugador utilitario

  4. El Ni K
    Hace 15 años

    Pero no nos dice que es un operador politico y porque Obama lo es. Que me dice de George Bush hijo, era este gerente, ideologo o un operador policito, o simplemente un idiota en el poder? Obama es mucho mejor que Bush padre y doblemente mejor que Bush hijo.

  5. roberto
    Hace 15 años

    Intresantes definiciones sobre las personalides de algunosde de los individuos, los cuales han estado a cargo del manejo del pais del norte asi como otros que nunca han esado en ese rol pero que su ambicionan es el lograrlo. Creo, que el Sr. Gringrich, podria ser un ideologo, que en el idioma del ingles seria el equivalente de um «theoricist»,el cual vivie una realidad que es una mezcla de hechos reales y los que no son. Por lo cual, cae en continuas contradicciones y disparidades, las cuales

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