Cartas al Director

REPRESIÓN DICTATORIAL


Muchos pensadores exponen que las dictaduras nacen. Sostengo que estas  se hacen cuando los gobernantes e instituciones del Estado se creen dueños y señores de un país, usufructuando el erario  como patrimonio personal, se asocian para delinquir cambiando leyes o irrespetándolas o violando la Constitución para eternizarse en el poder y no ser juzgados por sus múltiples delitos.

Los integrantes de los poderes del Estado apoyaron a su caudillo para crear así un dictador que los avale y pisotear a su pueblo.

Una prueba de ello son, una vez más, los actos vandálicos que realizaron el pasado viernes 20 de enero contra  LA PRENSA. Es  un grupo de prestadores de servicio apoyados por el Gobierno, impidiendo la libertad de expresión y el derecho que tiene el pueblo a ser informado, debido a que este Diario está investigando todos los actos de corrupción y enriquecimiento ilícito a costa del empobrecimiento del pueblo y el subdesarrollo de nuestro país.

Los que amamos a Nicaragua y aspiramos a tener gobernantes que impulsen una democracia participativa, con justicia social y libertad para el bienestar de todos los nicaragüenses, y a pesar de todas las adversidades que somos víctimas en la actualidad ante la violación a nuestra Constitución, no perdemos la esperanza que Nicaragua volverá a ser República.

 

Luis Solórzano, Granada.

POR LA IDEOLOGÍA AL DISPARATE


 Cuando una empresa privada no puede hacer frente a los gastos, enseguida vienen las consecuencias: los proveedores cortan suministros, los bancos ejecutan hipotecas, etc.

En la gobernanza de la cosa pública no ocurre así. Los Gobiernos se endeudan hasta límites más allá de lo razonable, cargando a quienes vengan detrás, nuestros hijos, nuestros nietos, con deudas irresponsables, cuya amortización e intereses absorberán los recursos necesarios para vivir.

Esto es así porque la macroeconomía no se rige por la lógica de las leyes de la economía, sino por la arbitrariedad de una política que debería tener como fin la búsqueda del bien común y, en la realidad está supeditada a la maquinaria de partidos políticos saturados de ideología exacerbada.

Es legítimo tener ideología, pero no hay que alimentarla con odios. Porque la ideología, llevada al extremo, trastorna el juicio y lo convierte en prejuicio, de lo cual solo se derivan disparates.

    José Murillo Berges

A LOS DIPUTADOS DE SOMOTO


 Al  iniciarse vuestras labores legislativas,  licenciada Ángela Espinoza Tórrez y doctor José Armando Herrera Maradiaga, ganadas por el voto ciudadano de los electores que los ha llevado a ocupar sus respectivos escaños en la Asamblea Nacional, es mi propósito hacerles llegar esta carta a través de este medio invitándolos a tener presente en sus agendas de trabajo el caso específico de Somoto, en  lo que a sus necesidades de progreso se refiere y atañe.

 Si revisamos la historia, en sus conceptos generales, nos encontramos con la terminante realidad de que Somoto siempre ha sido echado al olvido, por muchos comerciantes de la política; por aquellos que se autollamaban “representantes” del pueblo, y que cayendo en la realidad, no pasaron de ser portadores del oportunismo con claras evidencias a vivir del erario nacional para acumular fantásticas fortunas a costa de los incautos; de los que todavía por vivir aferrados al atraso cultural permiten que los utilicen sin recibir nada a cambio.

 En este país, lleno de contradicciones, y de francas ambiciones, se sigue manteniendo la tesis de que para “amasar dinero” lo principal es llegar a ser diputado. 

No quiero pensar, que esta teoría siga teniendo presencia en ustedes, heredando de sus antecesores esa mezquina mentalidad y le den las espaldas al pueblo elector de Somoto,  en el momento  cuando este  cifra las esperanzas en sus representantes en quienes se deposita todo sinónimo de confianza.

 No defrauden a Somoto, al pueblo que los eligió para que honestamente lo sepan representar a través de este poder del Estado. No caigan en la inercia de sus antecesores, de los que pudiendo trabajar por Somoto nunca lo hicieron, y en virtud de ganarse los laureles de la adulación merecida, más bien cerraban de par en par las puertas de sus casas para que ese pueblo que los eligió se abstuviera de visitarlos.

 Conviértanse en verdaderos representantes de Somoto, y no caigan en la necia demagogia de los que andan por los caminos lodosos de la política criolla donde los que no tienen buena estrella que los ilumine y los conduzca, únicamente suelen recoger desengaños y frustraciones.

Hugo Ramón García, periodista de Somoto.

A  QUIENES ASPIRAN   ESTUDIAR MEDICINA


Hace días leí el libro ¿Quieres ser médico, hijo mío?, histórica frase que dirigió el médico Esculapio, padre de la medicina a su hijo. Escrito por mi coterráneo, doctor Enrique Alvarado Abaunza. Ya había oído hablar del libro con buenas referencias, por eso me interesó. Desde jóvenes somos amigos estudiando en el colegio Salesiano y el Instituto Nacional Manuel Coronel Matus, ilustre masayés, hoy Carlos Vega Bolaños.        

Enrique siguió los pasos de su ilustre padre, doctor Humberto Alvarado Vázquez, graduado  en los años veinte en la Universidad Nacional Autónoma de México. De regreso se incorporó a la lucha armada en la Guerra Constitucionalista. Ya el liberalismo en el poder fue electo diputado y Presidente del Congreso Nacional y cuando Somoza García se quiso reelegir violando la Constitución se opuso, renunciando y con otros disidentes fundó el Partido Liberal Independiente. Fue postulado para Vicepresidente de la República, declinando por no confiar en el Consejo Electoral. Somoza le ofreció el Ministerio de Salud y embajadas varias veces, que por sus altos principios cívicos y morales no lo alagaron. Así eran antes los políticos honestos, verticales.  

Su hijo Enrique, después de graduarse de Médico y Cirujano en la misma Universidad donde se graduó su  padre, hizo postgrado de seis años en el famoso hospital de Pediatría de México y narrando sus experiencias de estudiante y profesional escribe este interesante libro sobre su lucha y empeño por ser médico.

Considero que  este libro debe ser leído por los estudiantes que desean ser médicos  para que tomen conciencia del esfuerzo que es necesario para poder dominar tan difícil profesión a base de desvelos, privaciones y sacrificios.

El doctor Enrique Alvarado Abaunza, en su maravilloso libro enfoca el tema de la vocación médica con realismo, la perseverancia que debe haber en el estudio, su entrega total a los libros y práctica hospitalaria, para dominar la ciencia de la medicina y coronar al fin la carrera como buen médico.

Sería de gran provecho para los bachilleres, que aspiran  ser discípulos de Esculapio, leer este libro que pueden obtener en Masaya en la librería Monimbó, para que les sirva de guía y los incentive en su estudio, creando en ellos el hábito del estudio con ahínco, no desfallecer graduándose como todo un señor médico y cirujano, orgullo de sus padres y provecho de la nación.

Mario Sandoval Aranda

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