Por Bayardo Quinto Núñez
El verismo dilucidó el éxtasis, no solo de agua, sino de lágrimas que manejan el mundo que no sabemos. ¿Pero qué hace aquel perro en el estiércol? Refunfuñó Casimiro. Bueno, la proyección de haber descubierto la razón, pero no en su memoria, sino en lo sibilino y terneza de la feliz gota de sangre abstracta. La realidad es cruel de sinceros ojos claros y de muerte de su contrario, inquirió Amando. Su duelo es invisible, pero con estupor y desaforada costumbre que mutiló la verdad, asintió Casimiro. Entonces, como suspendidos en el aire toleraban lo intolerante e ignoraban el reflejo invertido convertido en refulgentes cifras realísticas de posibilidades interminables, hasta que deje de ser mundo irreal para compartir la verdadera verdad, el resto es pura filfas, expresó la realidad a ambos …
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