Por Elízabeth Romero
“Levantate que tu mamá está grave”, escuchó al otro lado de la puerta Marlon Cruz Benavides, el pasado 14 de enero. La voz no era conocida, pero el llamado no le hubiera parecido extraño a Cruz, si no fuese porque después el mismo desconocido repitió: “Levantate porque tu papá estaba grave”.
Cruz, quien en las pasadas elecciones se desempeñó como fiscal del Partido Liberal Independiente en la comunidad de los Walises, Yalí, Jinotega, sostuvo que ante sus sospechas de que algo irregular pasaba abrió una de las puertas de su casa, para asegurar que su hija y su esposa se pusieran a buen resguardo, pero se encontró que estaba acorralado: al frente un hombre vestido de uniforme policial lo conminaba a entregar las armas y por el otro lado “un encapuchado”. Después miró a una tercera persona.
Los hombres empezaron a intimidarlo para que hablara de un grupo armado, pues le aseguraban: “Aquí estuvo la tropa de ‘Pablo Negro’”. Y le ordenaban que les fuera a enseñar la casa de otra persona.
Ya se lo llevaban cuando familiares, apoyados por otros de la comunidad, salieron en su rescate.
Cruz denunció ante la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), que teme por su vida.
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