Argentina se declaró ayer satisfecha con su estrategia diplomática para sumar apoyo a su reclamo de soberanía de las islas Malvinas, en medio de una nueva escalada de la tensión con el Reino Unido, donde el primer ministro David Cameron aceptó reforzar la presencia militar en las Malvinas, mientras se acerca el trigésimo aniversario de la guerra que ambos países libraron en 1982.
Nadie cuestiona la estrategia del Gobierno peronista de Cristina Fernández, que según los analistas está mostrando toda la dureza posible para forzar a Londres a negociar.
EFE