Por Gisella Canales Ewest
La economía del país aún no tiene la madurez requerida para modificar su sistema cambiario. En 1993 se estableció el deslizamiento del tipo de cambio oficial a una tasa anual del 12 por ciento, posteriormente se redujo al seis por ciento y quedó en el cinco por ciento durante la administración de Enrique Bolaños. Para Guillermina Chamorro, la nueva gerente de Mercambios, del grupo CISA, este régimen ha funcionado bien y se necesita por un tiempo más.
“Es muy importante desde el punto de vista del nicaragüense que puede comprar sus divisas en el momento que quiere, donde quiere, como del extranjero, que puede venir a hacer una inversión a este país, invertir en Nicaragua y saber que puede sacar dinero en el momento que tenga que pagarle a alguien afuera”, afirma.
¿Cómo valora la firmeza del córdoba?
Creo que ha hecho un tremendo manejo el Banco Central, ellos tienen políticas cambiarias que permiten libre convertibilidad, eso es importantísimo para el desarrollo de este país y ellos en todo momento lo han mantenido… esa libre convertibilidad permite mantener estable la moneda. Uno sabe ya cuánto más o menos debe de ser la diferencia con el córdoba; hay un balance, un parámetro que le permite a la economía trabajar sin tener unos altos y bajos demasiado grandes.
¿Conviene continuar con esta política cambiaria del 5 por ciento de deslizamiento anual?
Creo que todavía debería continuar, porque le da cierto orden; eventualmente no, pero no estamos todavía ahí, esa madurez no la tenemos todavía. Al nicaragüense le da seguridad eso, logra mantener o controlar el riesgo cambiario, y eso da mucha tranquilidad. Si venís a hacer una inversión a Nicaragua ya sabés dónde estás parado… Ojo, creo que es sano para el país continuar con ese orden. Pero eventualmente, según nos vayamos desarrollando, vamos a llegar a algo más, pero no creo que es el momento todavía.
“Nosotros tenemos todo tipo de controles, desde conocer al cliente, manuales, perfiles, expedientes, referencias bancarias, controles de todo tipo”, agrega.
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¿Cuánto tiempo más podría tener este sistema de cambio?
Hay que ver cómo se va evolucionando, eso no es algo que podás decidir de un día para otro, pero según vayamos creciendo y aumentando y desarrollándonos… hay que ir midiendo año con año, todavía no considero —en mi opinión— que estemos listos, pero sí es algo que se va a dar en su momento.
¿Qué repercusiones podría tener en la economía si hubiera control de las divisas, como ocurre en Venezuela?
Lo veo muy lejos, no veo eso en la mente de las entidades gubernamentales ahorita… ellos están conscientes que eso no sería lo más indicado para el desarrollo de nuestro país. Creo que ellos están convencidísimos de eso, lo han demostrado y lo siguen demostrando… sería algo muy contraproducente para nosotros. Hemos avanzado mucho en los últimos diez años. Hacer algo así sería como retroceder. Pero por lo que nosotros palpamos, no lo veo pasando.
¿Cómo está la disponibilidad de divisas?
Las divisas están en su punto más alto en los últimos años.
¿Hay la libre competencia en el mercado de cambios del país?
El Banco Central la promueve extremadamente… En la práctica siempre hay algo de recelo de parte de ciertos jugadores que están en el mercado, que quisieran evitar la competencia, y la competencia no la vas a evitar, los clientes necesitan la competencia, entonces la piden… Es necesario permitir que hayan diferentes agentes que se desenvuelvan en este negocio. Es importantísimo que en Nicaragua exista la conciencia de manejar los mecanismos más puros de competitividad en las tasas cambiarias.
¿Cuál es la importancia de las casas de cambio en la economía nacional?
Las casas de cambio en general son importantes porque son todas alternativas y atienden algún nicho… En el caso nuestro es ayudarle a este país, aportar a que este país salga adelante. Todos podemos ganar si ayudamos a que el país en sí gane, no solo el importador que trae electrodomésticos o el exportador que está vendiendo el ganado, es para que le llegue al productor, para que le llegue al que está comprando… esta es una manera de ayudarle al país a salir adelante.
El dinero es un producto como cualquier otro, que tiene su impacto como insumo en los costos de operación de las empresas exportadoras o importadoras. Los productos van a la sociedad y cuando uno rentabiliza el manejo de las divisas se logra un impacto que beneficia y trasciende a la economía del país.
¿Por qué en el sistema financiero, por ejemplo, la diferencia de la tasa de cambio de compra y venta es tan grande?
Es estrategia que ellos tienen, diferente a la nuestra. Imagino que tal vez esa es la estrategia porque tal vez tienen hasta cierto punto un mercado cautivo, a diferencia de nosotros. Yo no quiero mercado cautivo, yo quiero al cliente contento, bien atendido.
¿Conviene esta diferencia a la economía?
En mi opinión no. Imaginate que si comprás 100 dólares a una tasa de 23.30 y después tenés que venderlos porque surgió algo y los tenés que vender a 22.90, perdiste. Qué quiere decir eso, que esos centavos que están ahí alguien se los gana. Ahí es donde entramos nosotros… nosotros dejamos en la mesa parte del margen (de ganancia) para beneficio de los clientes… el margen lo debe establecer la oferta y la demanda, no parámetros así.
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