Prosperidad y autoritarismo

Por Eliseo Núñez Morales

“El ejercicio económico, es independiente de la política”. Esta frase, abre la posibilidad peligrosa de violentar el Estado de Derecho en todos sus ámbitos, pero mantener políticas económicas “sanas” que generen prosperidad es peor aun, cuando un régimen absolutamente autoritario e ilegítimo puede conseguir acuerdos de interés mutuo con poderes fácticos de gran peso económico.

El manejo de la economía es en razón de las necesidades que genera la relación entre el poder político y los grupos económicos. Esta relación irá variando, siendo más estrecha o distante en función de cuando el que controla el poder político estima que ya está listo para generar su propio grupo de poder económico y prescindir de su aliado estratégico.

Bajo este estado de cosas, nos encontramos que es posible generar crecimiento económico, ver nuevas inversiones, etc. Es más, podemos llegar al punto de generar un periodo de prosperidad que opaque la necesidad de tener cosas tan “exóticas” como las libertades individuales y derechos ciudadanos. Es más fácil estar bien con quien manda y hacer uso de las concesiones graciosamente otorgadas por este, que estar cumpliendo con esa serie de leyes y reglas engorrosas que constituyen el llamado Estado de Derecho.

Cuando el autócrata llega el punto más alto de la acumulación de poder, este no dialoga con nadie más que con sí mismo y con sus propios intereses, se ha convertido ya en “señor de horca y cuchillo”, lo que finalmente deviene en la ruptura de su alianza con los grupos de poder económico que sostuvieron su crecimiento, pues en su nueva dimensión necesita del espacio que ellos ocupan. Una vez rota esta alianza, la pérdida de libertades que fue justificada con el crecimiento económico, desdibuja la posibilidad de desplazar del poder al autócrata por las vías que la institucionalidad prevé. Es ahí donde el conflicto se torna evidente y este a su vez comienza a destruir la prosperidad lograda, es decir, que la prosperidad basada en el ejercicio autoritario del poder no es sostenible, pues engendra en su interior la semilla de su destrucción.

No hay forma de construir prosperidad en medio de un conflicto de poder y no hay forma de sostener la prosperidad si no se tiene una sustitución ordenada del poder político. La relación entre el ejercicio político y el ejercicio económico es intrínseca a la gestión pública, separarlas con fines cortoplacistas solo genera soluciones inmediatas y problemas de largo plazo. En América Latina tenemos dos ejemplos que pueden ser las dos caras de una misma moneda para ilustrar lo afirmado. La primera es la prosperidad creada bajo el régimen autoritario de Pinochet en Chile, prosperidad que fue sostenible solo porque el autócrata se percató que sus plazos estaban vencidos y dejó el poder en manos de un régimen democrático construido en base a institucionalidad y no en base al poder autócrata. El otro ejemplo fue el de los Somoza en Nicaragua, que habiendo creado prosperidad bajo su modelo autocrático, esta prosperidad colapsó al estrellarse con el conflicto por el poder generado por el autodiálogo del autócrata, la supresión de libertades al pueblo y la ocupación de espacios económicos antes destinados a sus aliados. En conclusión, lo que hoy los Ortega nos venden como estabilidad económica y símbolo de prosperidad, no es más que la semilla de la propia destrucción del régimen, no sin antes pasar por el doloroso proceso que ha llevado a lo largo de nuestra historia a empezar de cero cada vez y cuando.

Pareciera que nuestra democracia no logró superar la transición y que cayó víctima de las traiciones y ambiciones de quienes deberían defenderla. La dictadura está ahí, podríamos acostumbrarnos a ella, pero eso no evitará que caiga y que el estruendo de su caída nos despierte y nos miremos otra vez empezando nuevamente a construir los cimientos de la institucionalidad y el progreso.

El autor es diputado suplente por la alianza PLI


COMENTARIOS

  1. Patrañas
    Hace 15 años

    No crean que el pueblo ha olvidado que demandaba un esfuerzo mayor de ustedes, si no quieren darse cuenta de ello, es otro asunto. El pueblo ya había perdido la fe, si votamos por la Alianza PLI no fue por razones, ni porque alguno de ustedes causara ilusión, sino por tener una verdadera oposición a la expansión de Ortega, no medias tintas. Los problemas de la dictadura tienen que ver, también, con la inacción y las decisiones cómodas y hasta cobardes de ustedes, como ir a la inútil asam

  2. Patrañas
    Hace 15 años

    El pueblo no ha olvidado que demandaba un esfuerzo mayor de ustedes, si no quieren darse cuenta, es otro asunto, pero hicieron caso omiso. El pueblo ya había perdido la fe, si votamos por la Alianza PLI no fue por razones, ni mucho menos porque alguno de ustedes causara ilusión, sino por una verdadera oposición a la dictadura, no medias tintas. Los problemas de la dictadura tienen que ver, y mucho, con la inacción y decisiones cómodas e interesadas de ustedes, que debilitan la oposición.

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