El nuevo presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, saluda junto a su esposa Rosa Leal de Pérez,, durante su investidura ayer en el Domo Polideportivo, en Ciudad de Guatemala. Atrás, a la izquierda, el ahora expresidente Álvaro Colom. LA PRENSA/ EFE/

Pérez asume la presidencia de Guatemala

El general retirado Otto Pérez Molina, un militar de “mano dura”, sobre quien pesan denuncias no comprobadas de violaciones a los derechos humanos durante la guerra interna (1960—1996), fue investido ayer como el séptimo presidente de la nueva era democrática de Guatemala que ese país inició en 1986.

El general retirado Otto Pérez Molina, un militar de “mano dura”, sobre quien pesan denuncias no comprobadas de violaciones a los derechos humanos durante la guerra interna (1960—1996), fue investido ayer como el séptimo presidente de la nueva era democrática de Guatemala que ese país inició en 1986.

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El general retirado Otto Pérez Molina juró en presencia de nueve Jefes de Estado y representantes de unas 98 delegaciones internacionales, en una ceremonia más nutrida que la reciente toma de posesión de Daniel Ortega, en Nicaragua, reelecto inconstitucionalmente.

El Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, y los mandatarios , Mauricio Funes (El Salvador), Porfirio Lobo (Honduras), Michel Martelly (Haití)y Desiré Delano Bouterse (Surinam) coincidieron en ambas juras. Ortega también asistió.

En cambio, Laura Chinchilla (Costa Rica), Juan Manuel Santos (Colombia), Felipe Calderón (México), y el primer ministro de Georgia, Mijail Saakashvil, solo participaron en Guatemala.

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Con promesas de combatir con “mano dura” a los grupos internacionales de narcotraficantes, crimen organizado y pandillas juveniles que mantienen de rodillas a los guatemaltecos, este exmilitar de 61 años recién cumplidos, fue elegido presidente en las elecciones de noviembre pasado.

De mirada profunda, rostro parco y escasas sonrisas, el nuevo gobernante de este país centroamericano hace historia por ser el primer militar en retiro en ser electo en las urnas y también por llevar como compañera de fórmula a una mujer, Roxana Baldetti, quien se convierte en la primera vicepresidente de Guatemala.

Durante los cuatro años de la administración del socialdemócrata Álvaro Colom, quien ayer le entregó el cargo, Pérez Molina, como principal líder de la oposición, criticó con firmeza y sin tregua cada una de las acciones de su antecesor.

De religión católica, con una maestría en política y relaciones internacionales, a lo largo de los 30 años de su carrera militar Pérez Molina se destacó como combatiente de las fuerzas insurgentes que permanecieron en guerra con el Estado guatemalteco entre 1960 y 1996, pero también como propiciador de la negociación de paz.

Al firmar hoy el Libro de Oro que desde 1892 han suscrito todos los mandatarios que han gobernado este país, Pérez Molina, “comandante Tito”, como se hacia llamar durante la guerra, alcanzó uno de sus sueños más preciados: ser Presidente de Guatemala y comandante general del Ejército.

Pérez gobernará durante un período de cuatro años (2012-2016) a un país con 14.7 millones de habitantes invadido por las pandillas y los carteles de la droga mexicanos y con una tasa de homicidios de 45 por cada 100,000 habitantes, casi tres veces mayor que la de su país vecino México.

El presidente del Parlamento, Gudy Rivera, correligionario y amigo de Pérez Molina, fue el encargado de tomar el juramento al nuevo mandatario, quien en el acto estuvo acompañado de su esposa, Rosa Leal de Pérez, y de su vicepresidenta, Roxana Baldetti.

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