Oscar Chavarría

A ti periodista

Conversando con un periodista, le decía y ¿vos haces oración antes de escribir, de hablar, de presentar, de informarte, de expresarte? Mire, me dijo, le voy a ser franco, no siempre lo hago, pero siempre lo tengo presente. Ah, pero le pido un favor, me decía regáleme dos oraciones para la mañana y para la noche.

Y entonces me quedé pensando en mi hermano y me dije: “Periodista hermano y amigo… como Jeremías, estás llamado por Dios”. Me llegó una palabra de Yavé: “Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía; antes de que tú nacieras, yo te consagré, y te destiné a ser profeta de las naciones”. Yo exclamé: “Ay, Señor, Yavé, ¡cómo podría hablar yo, que soy un muchacho!”. Y Yavé me contestó: “No me digas que eres un muchacho. Irás adonde quiera que te envíe, y proclamarás todo lo que yo te mande. No les tengas miedo, porque estaré contigo para protegerte —palabra de Yavé—”.

Entonces Yavé extendió su mano y me tocó la boca, diciéndome: “En este momento pongo mis palabras en tu boca. En este día te encargo los pueblos y las naciones. Arrancarás y derribarás, perderás y destruirás, edificarás y plantarás”. Me llegó una palabra de Yavé: “¿Reconoces esta visión?”. Yo dije: “La rama es del árbol que llaman alerta”. Yavé respondió: “No te equivocas, pues yo estoy así alerta a mi palabra, para cumplirla” (Jer 1,4-12).

Como periodista ten siempre presente y dile al Señor: “Oh Dios, enséñame a ser valiente”.

Señor, ayúdame a ser valiente, enséñame a decir la verdad delante, de los fuertes y a no decir mentiras, para ganarme el aplauso de los débiles.

Si me das fortuna, no me quites la felicidad.

Si me das fuerza, no me quites la razón.

Si me das éxito, no me quites la dignidad.

Ayúdame siempre a ver el otro lado de la moneda.

No me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar como yo.

Enséñame a querer a la gente como a mí mismo y a juzgarme como a los demás.

Finalmente, te invito periodista hermano y amigo a que juntos digamos esta oración:

Señor, he aquí que me has puesto en el camino de ser misionero de tu luz y tu verdad en los medios de comunicación.

Concédeme pues el don de satisfacer en todos la nobilísima necesidad de la inteligencia por conocer la verdad del acontecer humano.

Para que al hacerlo con respeto y oportunidad, esté ensanchado cotidianamente los dominios de la verdad y preparando a las voluntades los dominios al servicio del bien.

Haz que mis escritos, palabras, expresiones… defiendan las causas nobles del pueblo.

Haz que informe para orientar.

Que critique para construir.

Que provoque la risa con el fin trascendente de evitar el llanto.

Y que llegue a ser desde los medios de comunicación ese maestro, ese obrero, ese soldado, ese hermano del pueblo de cuya misión se espera orientación y enseñanza.

Entonces, Señor, haz que mi trabajo esté inspirado en la luz de tu verdad y en la ley de tu justicia; para que así, logre hacer ágil lo que es sólido, hacer atractivo lo que es serio, hacer alegre lo que es Santo y dar a las verdades eternas el aire de sorpresa apasionante de las últimas noticias.

Tú que eres el camino, la verdad y la vida, dame todo eso, Señor, para que pueda realizar mi misión de periodista. Amén. El autor es sacerdote y párroco de Villa Sandino, Chontales.

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