Durante el foro Democracia y Desarrollo de la Unión Europea, en Polonia, funcionarios de gobierno y de la Comisión Europea coincidieron en que no debe darse cooperación económica a gobiernos dictatoriales o no democráticos.
Esos funcionarios consideran que la democracia debe ser la condición para esa ayuda.
Una de las participantes en el evento consideró que en gobiernos no democráticos debe reforzarse la ayuda a las organizaciones independientes (La Prensa 16 de diciembre de 2011).
Europa quiere depositar en estas organizaciones su confianza para que rescaten la democracia de sus pueblos, ahora no por la vía armada, si no a través de la movilización ciudadana.
La división de las fuerzas democráticas en el 2006 es el acto más doloroso que ha soportado Nicaragua. Los esfuerzos del expresidente Armando Calderón Sol, de El Salvador, ante el doctor Arnoldo Alemán para la unidad, fueron inútiles, así como los llamados del pueblo democrático.
La soberbia de Alemán se impuso, más el entreguismo que hizo de la Constitución de la República, el cisma se viene desde esa división.
La sociedad civil ha demostrado beligerancia al haber estado denunciando con antelación y sin miedo el mayor fraude cometido en la historia de nuestro país.
La sociedad civil organizó la mayor marcha opositora en el año 2010 y ha sido la única organización en realizar una marcha de protesta por el fraude del 6 de noviembre, tan es así que los partidos políticos opositores se plegaron a ella.
El robo de las elecciones municipales en 2008 fue el termómetro que le permitió al frentismo comprobar que los partidos democráticos son incapaces de llamar al pueblo a la rebelión.
Sin embargo, después del 6 de noviembre el pueblo no esperó que los del PLI les hicieran algún llamado, todas las protestas han sido realizadas por iniciativa propia sin que existiera una dirección partidaria.
Las protestas tienen que estar revestidas de un alto grado de civismo y deben realizarse a través de plantones en los sitios que sean escogidos según las circunstancias.
Se tiene que realizar una huelga de brazos caídos, conformar equipos de personas como el famoso Grupo de los Doce y los empresarios se tendrán que unir a ella tal a como se hizo contra Somoza.
La sociedad civil en conjunto con el PLI tienen el deber de aceptar el reto que se le impone, y asumir el nuevo rol que le corresponde jugar, la historia está a nuestro favor y se ha demostrado que la unidad de los nicaragüenses derriba a cualquier tirano, como sucedió en la batalla de San Jacinto, en 1979, 1990 y ahora en el tercer milenio.
El contexto político actual exige de nosotros nuevos retos por lo que sin perder cada organización su propia identidad deben compenetrarse desde este momento en las movilizaciones ciudadanas y en el programa de nación que ha de ponerse en práctica una vez restablecido el Estado de Derecho.
Sin embargo, en la conformación de la unidad es necesario excluir al PLC y a los funcionarios de la era Bolaños ya que estos últimos infunden desconfianza y por los primeros no hay que de decir nada. El autor es experto en temas electorales.
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