Cartas al Director

CONVIÉRTETE EN UN TRIUNFADOR   

Comenzamos un nuevo año, siempre con amor, fe y esperanza. Viviendo el hoy, libre de atadura, dejando de ser esclavo del pasado y la rutina, recuperando el poder de la vida y teniendo presente que el objetivo final no es solo triunfar, sino seguir triunfando en nuestras metas, con la familia, con los amigos, con nuestros semejantes.         

Sabemos que la vida no es perfecta, que está llena de situaciones difíciles, pero hay que enfrentarla con fortaleza. Tampoco somos perfectos, pero debemos saber caminar con nuestros semejantes. La vida es lo que está pasando en este momento, aprendamos a disfrutar cada instante, aunque nos despeinemos. Olvidemos los errores del pasado y no pensemos en los del futuro, ya que también debemos perdonarlos nosotros mismos.       

 Hay que continuar mejorando cada día. Yo sé que eres bueno pero sé siempre lo mejor que puedas. Mejor en tu carrera, mejor en tu trabajo, mejor en tu casa. Conviértete en el mejor padre, madre, amiga o amigo, mejor profesional, mejor cristiano… No pierdas la oportunidad de hacer de tu vida una vida magnífica. No desperdicies tu futuro. El futuro es tuyo. Es ilimitado. Harás con él lo que tú  quieras. Conviértete en un triunfador, usa tu sabiduría para crear cambios positivos. Recuerda que el amor que no se demuestra hoy, se pierde para siempre.   

¡Ya libérate! No te acostumbres a la rutina de la vida, en cada amanecer agradece todas las bondades que puedes ver, oír y sentir. Y recuerda, como dijo Winston Churchill, esta es la clave: nunca, nunca, nunca te rindas.    Por tu éxito en este año y en los próximos, un abrazo fraterno   

Miguel Barbosa, Consultor en Salud Holística   

PARA MEJORAR AL HOMBRE   

 ¿Pueden mejorar al hombre los sistemas políticos y económicos, las ideologías, o el mero paso del tiempo?     No se puede mejorar la raza humana en general, pero un individuo sí puede intentarlo. Solo podemos colaborar día a día en el bien de todos, luchando por ser un poquito mejores cada uno de nosotros, ayudando a quienes nos rodean a hacer lo mismo. Los sistemas económicos o políticos no mejoran al hombre, solo el amor nos eleva sobre nuestra miseria.     

 Ni siquiera cabe esperar que tal o cual ideología —caso de lograr extenderla por todo el mundo— sea la panacea, la solución integral a todos los males que laceran a los pueblos. Teóricamente podría funcionar, pero de no llevarse a la práctica no haría efecto. Y eso en el caso de que tal ideología fuera maravillosa e incidiese en las verdaderas causas de los males que aquejan a nuestra sociedad, como es el caso de la doctrina social de la Iglesia: no se lleva a cabo, pero ahí está ese poco conocido pero monumental instrumento, para quienes tengan el coraje de aplicarlo. Es un gran servicio a la Humanidad, una monumental aportación de la Iglesia católica que cualquier persona de buena voluntad —sea o no cristiana— podría suscribir, de conocerla.   

 No creo en la mejora del hombre gracias al progreso y la civilización, o al mero transcurso del tiempo, en virtud de una pretendida evolución natural, que por fuerza tendiese hacia la perfección de la raza humana en el plano individual y social. El hombre es siempre el mismo, su naturaleza no cambia, así lo demuestra su larga historia. En la medida que empatice —o al menos se relacione— con otros seres humanos, aprenda de ellos, enseñe, luche por adquirir virtudes y erradicar vicios… en esa medida su vida es más plena, es más feliz y ayuda a los demás. Estas no son teorías, puede comprobarse en la práctica, y cualquiera de nosotros tiene experiencia personal o al menos lo ha visto en otros, en personajes famosos o en vecinos, conocidos, amigos.   

Estar mano sobre mano y quejarse no eliminará los males de la sociedad ni solucionará nuestros problemas personales, tampoco el mero hecho de estar bien informado. Es necesario aportar nuevas ideas al rechazar las que no funcionan, cumplir nuestras obligaciones cuando exigimos derechos, quejarnos menos e implicarnos más en la mejora de nuestra sociedad.   

 José Enrique Serrano  

EL FAO DE MI JUVENTUD   

En días pasados me encontré en el área de comidas de uno de los centros comerciales de Managua con  uno de los dirigentes de la nueva agrupación juvenil miembros del Frente Amplio Opositor (FAO). Después de saludarnos, me invitó a sentarme en su mesa y mientras degustábamos nuestros respectivos platos, literalmente me bombardeó con una cantidad de preguntas las que a continuación él mismo se contestaba. Me reveló sus frustraciones por la forma en que se estaba conduciendo la política y me explicó lo que ellos pensaban que se debería hacer para salir de una vez por todas del régimen de Ortega.  

Debo decir que escuché uno a uno sus planteamientos y no pude evitar transportarme a la década de los ochenta, década en que transcurrieron mis últimos años juveniles. El ímpetu, el arrojo, esas ansias de ser factor de cambio. En fin, ese ardor propio de la juventud que una vez me llevó a enfrentarme también a Ortega, lo sentía en las palabras de mi interlocutor. La consigna de si no estás conmigo sos traidor, enemigo o en el último de los casos oportunista, es propia de esos años. Recuerdo como si fuese ayer que en el mismo 1979, junto a un grupo de nicaragüenses, nos dimos a la tarea de buscar ayuda para quienes, huyendo de los Ortega y compañía, habían quedado atrapados en las fronteras de Honduras y El Salvador. En esa época asesinaron al comandante Bravo, luego vino la legión 15 de septiembre, UDN/FARN, Frente Sur, Resistencia Nicaragüense. En fin, todo aquello que significara una acción para derrocar al régimen orteguista, tenía en mi persona alguien dispuesto a darlo todo y todo solo significaba mi vida.   

Con el tiempo he aprendido que cuando querés lograr algo que involucra la participación y voluntades de terceros, debés armarte de una serie elementos que unidos sean capaces de convencerlos que tu planteamiento es el único capaz de propiciar el cambio que se desea. Esto es algo que mis jóvenes amigos de la FAO deben aprender y no distraerse de su objetivo que no es otro que el régimen totalitario de Ortega. La actuación de la oposición tradicional podrá ser efectiva o no, eso el tiempo nos lo dirá. Cuando ese momento llegue, todos jóvenes y no tan jóvenes, tenemos la obligación de poner nuestro grano de arena para tratar de derrocar la dictadura. El que no lo haga entonces si será traidor y ojalá no cometan los errores que cometimos nosotros al entregar la democracia a manos innobles.   

Guillermo E. Miranda

CARNAVAL POR LA VIDA   

El pasado sábado 7 enero en horas de la tarde se realizó por las principales calles y avenidas de la ciudad de Matagalpa el ya tradicional carnaval por la vida, en el cual  participaron escritores, poetas, deportistas y artistas en general con sus diferentes carrozas para deleitar a la población de esta homónima cabecera departamental.   

Este interesante carnaval que se lleva a cabo año con año sirve no solamente de sana distracción a la ciudadanía por sus numerosos espectáculos, sino que también para que la misma reciba mensajes de especial interés.   

Salvador Pérez GonzálezMahmud Ahmadineyad, la más sonada visita a la toma de posesión de Daniel ortega, es todo un personaje. Se mantiene en la presidencia de Irán gracias a un fraude electoral. Ha causado asombro con declaraciones como que en “Irán no hay homosexuales” (por lo tanto no hay represión contra ellos) o que “Israel debe ser borrado del mapa”, así como que  nunca existió la matanza de judíos en la segunda Guerra Mundial. A Irán la administra también de una forma muy particular. A partir de febrero  será prohibido el Internet y solo funcionará una especie de Intranet chino controlado por el Estado. El vicepresidente iraní recientemente fue enviado a la cárcel acusado de “hablar con duendes”. Mucho que aprender.

 

 Salvador Pérez González 


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