Ana María Ch. de Holmann

Una jubilación “temprana”

Eran apenas cincuenta y tres años, tres meses y tres días el término de su vida, de su arduo, constante y disciplinado trabajo cívico para alcanzar con la libertad de Nicaragua, una verdadera República. A esta temprana edad le fue interrumpida la vida al Héroe y Mártir Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, por aquellos que querían todo lo contrario de los principios cívicos y democráticos.

Este 10 de enero de 2012 se conmemora el 34 aniversario del asesinato de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, pero su pensamiento, su ejemplo de valor cívico, y de unidad y amor a la patria viven siempre entre su pueblo.

Todos estos valores son los mismos del general Fernando Chamorro Alfaro, quien también fue asesinado a los 49 años, alcanzado por la espalda, por oponerse a la reelección, él se levantó en armas en 1863, contra el presidente Tomás Martínez, quien fuera su compañero de lucha en la Guerra Nacional contra el ejército de filibusteros de William Walker. Cuando el presidente Martínez supo la noticia de la muerte del general Chamorro Alfaro, lloró amargamente y desistió de su intento de reelección.

Los ideales de Fernando y Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, aún en diferentes épocas, coinciden hasta en su sacrificio: Todo por la Patria. Todo por el bienestar del pueblo, estado de derecho, no reelección. Todo lo contrario al general Anastasio Somoza Debayle, quien nunca desistió del continuismo de su Estirpe Sangrienta… , hasta que fue derrocado en 1979 por todo el pueblo indignado.

Lamentablemente en nuestro país la historia se repite periódicamente. Lo estamos viendo ahora con quien, condenando su propia conciencia imita al depuesto “Titular del Ejecutivo” como el maestro dictador. Me refiero a Daniel Ortega, cuya reelección es idéntica a las deshonestas y oprobiosas del depuesto dictador Somoza, quien ocupase este puesto. O sea que Daniel Ortega merece el mismo título de aquél: “Titular del Ejecutivo”.

Unos meses después del asesinato de Pedro Joaquín soñé algo que entonces no entendí, pero ahora lo comprendo y me dio paz y conformidad porque Pedro gozaba del premio eterno. Llegué a una estación del tren, Violeta vestía un traje celeste, sentada como esperando la partida de su esposo. Él, de espaldas frente a la ventanilla, me preguntó: —¿Adónde vas? Después me dijo: —Estoy retirando mi jubilación, ¿no ves el rótulo? Y en efecto en el rótulo señalado por él decía: “JUBILADOS”.

Pienso que su jubilación temprana libró a Pedro Joaquín Chamorro Cardenal de ver la dolorosa situación que hay ahora en Nicaragua: abusos de poder, ilegalidades que anulan las instituciones democráticas del Estado y burlan la Constitución mediante decretos tras decretos tornando este país en un Estado-partido…

Mientras que la oposición comparece dividida y unos indiferentes, otros acomodados, varios complacientes y los serviles repitiendo: “¡No te vas, te quedás!”

Este grito se oyó hace 33 años… ¿Qué seguirá después?

“Solo Dios salva a Nicaragua”. La autora es hermana del Mártir de las Libertades Públicas de Nicaragua, doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal (1924-1978).

COMENTARIOS

  1. el nica melancólico
    Hace 15 años

    Muy sentimental y directo al blanco el articulo de esta honorable Matrona, señora Chamorro. Los ideales de Pedro Joaquin, y su lucha, yo los conocí de cerca por haber tenido el privilegio de trabajar en aquella La Prensa que era una catedra de democracia y de periodismo. Cada año mi pensamiento se enfoca un rato en esa gran personalidad de P. J. Chamorro, y ciertamente da tristeza ver como su vida y las de mas de 50 mil jovenes fueron sacrificadas, para que ahora Nicaragua se haya hundido mas

  2. Adolfo
    Hace 15 años

    La historia se repite inexorablemente. La revolución rusa tuvo por «meta» terminar con los abusos de poder de los zares y con los desequilibrios económicos existentes.Pero los abusos de poder, la corrupción, la explotación del hombre por el estado, la instauración de la miseria – como métodos de control- y la eliminación de opositores a través de asesinatos fueron reglas de Lenin y Stalin. Cuba, NorCorea, Nicaragua, Venezuela etc. han seguido a la letra las enseñanzas rusas;¿Qué tal?

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