Edgard Rodríguez
zona de strikes
Aun cuando por su excesiva vanidad da la impresión que juega viéndose al espejo, nadie mezcla explosividad y resistencia con la precisión de Cristiano Ronaldo. Si tira de largo, desafía las leyes de la física, y si decide moverse, parece un sprinter con un balón adelante, maniobrando en espacios cortos y dispara al ángulo imprevisible.
Xavi Hernández es el cerebro del Barcelona. Antes que el balón comience a rodar, la jugada ya fue concebida por el mediocampista, quien a eso añade una admirable exactitud en la ejecución. Sin su aporte, ni el Barcelona y tampoco España, serían lo que son hoy en día: referentes del futbol mundial.
Pero Lionel Messi es mejor que ambos. Es el mejor del mundo. Su historia es un monumento a la superación individual y sus registros indican que desde los días de Maradona, nadie ha impactado tanto en el futbol como él, quien hoy debe ganar su tercer Balón de Oro, para situarse junto a Cryuff, Platini y Van Basten.
Messi ha acabado los adjetivos y agotado nuestra capacidad de asombro. Sus destellos sobre el campo, tan rápidos como brillantes, son sucedidos por uno mejor al instante, mientras impulsa al Barcelona a imponerse en todo lo que está en disputa, aún cuando en él, prevalece el placer de jugar, por encima del placer de ganar.
Messi terminó la campaña pasada con 53 goles, mientras llevaba al Barsa a ganar la Liga y la Champions, para cerrar con los títulos de la Supercopa de Europa, Supercopa de España y el Mundial de Clubes. Así que a la genialidad, le puso resultados. El Balón de Oro es suyo.
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