El motín en el penal del municipio de Altamira, en Tamaulipas, que el miércoles causó 31 muertos, estuvo motivado “al parecer como consecuencia de una disputa por el control de actividades ilícitas dentro de la prisión”, de dos cárteles (Los Zetas y el Golfo) que luchan por controlar ese Estado, según fuentes oficiales.
El penal de Altamira tiene capacidad para 2,000 reos, pero, como suele ser frecuente en los centros de reclusión de México, estaba con exceso de población carcelaria y mantiene a unos 3,000 internos.
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