Para el chofer de la única unidad de transporte colectivo de Jinotepe-Nandaime, era más placentero jugar billar, que trasladar a los usuarios de su servicio. Ayer, tras los festejos del Año Viejo y luego de una hora de espera, los usuarios quedaron vulnerables al “capricho” de los taxistas, quienes aprovechándose cobraban hasta 200 córdobas el viaje hasta Nandaime, mientras el MTI brilló por su ausencia tanto en Carazo, como en Granada.
Ver en la versión impresa las páginas: 5 A