Dorling López Rivera
Hasta el último día del año más de 30 empleados del sindicato de la Federación de Trabajadores de la Salud (Fetsalud), pelearon por sus derechos.
El año pasado estos trabajadores del Centro de Insumos para la Salud (CIS), fueron afectados por despidos, según ellos, injustos.
Ante esta inconformidad, el pasado 31 de diciembre, los trabajadores se plantaron frente al Complejo Nacional de Salud Conchita Palacios.
José Gabriel Orozco, secretario general del sindicato, se reunió con autoridades del Ministerio de la Salud (Minsa), para demandar estabilidad laboral, reconocimiento de su sindicato y de todos los incentivos a los que los afiliados (del sindicato) tienen derecho.
“Logramos firmar acuerdos, donde se nos promete estabilidad laboral, y ahora nuestra posición es hacerlo cumplir, aunque dejaron claro la posición de correr a los miembros de la directiva del sindicato, las autoridades van a ejecutar estos próximos despidos como un reajusto que habrá en todas las instituciones del Estado”, comentó Orozco.
Los trabajadores que estaban en el plantón denunciaron el maltrato físico y la presión sicológica que han venido sufriendo por exigir el reintegro de algunos de sus compañeros y por demandar las prestaciones correspondientes a las que tienen derecho.
“Don Humberto Murillo, director de recursos humanos del Minsa, y Ricardo Pineda, director del CIS, nos mandaron a sus fuerzas de choque como lo llaman ellos, que no son más que vagos con permiso de hacer lo que quieran, para maltratarnos y meternos en miedo y silenciarnos”, comentó María Salgado, de 58 años.
Aceptar renuncia

Los demandantes “pelean” desde octubre por incumplimiento de convenio colectivo como es la falta de estabilidad laboral, reconocimiento a la organización sindical a la que pertenecen y retención de pagos a empresas acreedoras con las que ellos tienen compromisos económicos.
Lesther Centeno, secretario de asuntos laborales del sindicato, dijo que existen unos cheques con deducciones de compromisos con empresas acreedoras que fueron rebotados. El monto de estos cheques es de 144,638 córdobas.
“A muchos de nuestros compañeros los están acosando y ejerciendo presión sicológica diciéndoles que sí no aceptan la renuncia y el efectivo de la liquidación se van a que dar sin nada”, confesó Orozco.
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