Mario Alfaro Alvarado

ELiberalismo fracasado

E

n 1791, en plena Revolución Francesa, la Ley Chapelier abolió los gremios profesionales y proclamó, a los acordes de la Marsellesa, la libertad y la igualdad de todos los hombres, sin determinar las diferencias impuestas en ellos por la sociedad. Eso se llamó Estado liberal.

Quienes ganaron con esta libertad absoluta fueron los mejores dotados para explotar económicamente a los más pobres.

Según Carlos Ruiz del Castillo (Manual de Derecho): “La antítesis interna del liberalismo radica en que la doctrina ha inspirado a la vez, una soberanía absoluta para el Estado y un derecho absoluto para el individuo; y dos absolutos no pueden coexistir”. Al principio del Siglo XVIII fue evidente el fracaso del liberalismo como doctrina liberadora de la sociedad humana.

Cuando el liberalismo llegó a Nicaragua con la Revolución de 1893, al final del Siglo XIX, ya era una ideología fracasada.

En Nicaragua la economía se fundamentaba en la explotación de la tierra por los ricos terratenientes y los paisanos de la ciudad se defendían como podían, trabajando individualmente en una primitiva producción artesanal. En consecuencia, los terratenientes se convirtieron en liberales y los demás vivieron como pudieron dependiendo de las necesidades de los ricos, pero, eso sí, el liberalismo fue el caldo de cultivo del caudillismo político que engendró las fatales dictaduras del siglo XX.

Mientras don Fruto Chamorro consolidaba el Estado nacional, una revolución liberal estalló en León. Sus jefes, Castellón y Jerez, intentaron someter a Granada, la ciudad más rica de Centroamérica, después de Guatemala.

Jerez infructuosamente intentó apoderarse de Granada y frustrado regresó a León. Castellón, presidente provisional de la “revolución liberal”, contrató mercenarios para someter a la ciudad rebelde. Así llegó William Walker a Nicaragua en 1855. Fue este el capítulo más denigrante de la historia nacional: la contratación de un aventurero extranjero para hacerse con el poder que no pudieron conquistar.

Pocas diferencias tiene ese episodio de otros similares a lo largo de la historia patria, con la diferencia que los aventureros políticos son nacionales y no extranjeros.

Muchos se preguntan: ¿Son liberales los liberales? El diccionario define liberal al que se inspira en el liberalismo, al cual describe como una actitud social interesada en aumentar y difundir al máximo en bienestar humano. ¿Es esto lo que han hecho el liberalismo y los liberales a través de la historia de Nicaragua?

Desde José Santos Zelaya en 1893, proclamado por los liberales como el patriarca del liberalismo, hasta el doctor Francisco Urcuyo en 1979, quince presidentes liberales gobernaron a este país. Fueron 86 años de gobierno nacidos de fraudes electorales, con dos excepciones, Moncada y Sacasa, cuyas elecciones fueron organizadas y supervigiladas por la Infantería de Marina de los Estados Unidos. Al igual que esos presidentes, ninguno de los representantes del pueblo en la Asamblea Nacional, nunca han sido elegidos. Invariablemente, todos hasta nuestros días, han sido nombrados “de dedo” por los dueños de los partidos. La última hazaña del liberalismo fue la invención por Arnoldo Alemán de los megasalarios, la repartición, por pactos políticos, de los cargos más altos de la administración del Estado. Es esta una forma de soborno con dineros quitados a los nicaragüenses, para comprar lealtades, envilecer el ejercicio de la política partidaria, consolidar el caudillismo como institución financiada por el presupuesto nacional.

Esta práctica, en poco tiempo ha introducido un nuevo esquema socioeconómico en la sociedad nicaragüense. En la cúspide de esta escala social, engendrada por el Pacto Alemán-Ortega, está el funcionario nombrado “de dedo”, vitalicio, intocable, reelegible, devengando megasalarios y allegando al haber personal todas las prebendas que pueda ofrecer el sistema corrupto de gobierno; en el otro extremo están los niños, hombres y mujeres desocupados, que venden agua helada en las calles. El autor es periodista.

COMENTARIOS

  1. PATRIA Y LIBERTAD
    Hace 15 años

    Esta practica del caudillismo y gobernar a traves del soborno y la extorsion puede ser tipificada como traicion a la patria y obstaculizar frudulentamente su libre desarrollo democratico.

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