“Al brillar de un relámpago nacemos y aún dura su fulgor cuando morimos”. Bécquer
El diario El Centroamericano del doctor Rodolfo Abaunza Salinas, con fecha 18 de diciembre de 1948 dio a conocer al pueblo de Nicaragua y al mundo, la noticia del asesinato del Br. Uriel Sotomayor Ramírez con el titular de este artículo. O sea que el pasado 18 de diciembre se cumplió un aniversario más del asesinato de Uriel.
El 9 de marzo de 1944 se reúne una asamblea de liberales opositores y funda el Partido Liberal Independiente (PLI). La mayoría de dirigentes universitarios se afilian, entre ellos los hermanos Humberto y Uriel Sotomayor Ramírez.
En Managua había un clima de agitación en la Universidad Central de Managua, con motivo de algunos movimientos estudiantiles en Guatemala y El Salvador contra las dictaduras de Jorge Ubico y Maximiliano Hernández Martínez. Una manifestación iba hacia el lado de la luneta del cine Tropical; al pasar por los mercados, el pueblo se unía a los estudiantes. En la avenida Bolívar, precisamente en la esquina de la tienda Somoza y García, Francisco Frixione pronuncia un discurso que alcanzó notoriedad, porque lo estaba escuchando Francisco Aguirre Baca, jefe de Defensa.
Uriel consagró su existencia a la redención de su pueblo. Su partido PLI nació cuando la patria presentaba nuevos albores y el sol de la victoria había fundido las cadenas que sujetaron su cuerpo. Si la muerte lo hizo caer vencido, sus virtudes quedaron victoriosas en las regiones del pensamiento y del recuerdo. Por eso el PLI lo tiene inscrito en la lista selecta de los escogidos. Su vida le dio vida a su partido, porque mantuvo su integridad y principios. Su mérito también nos dio vida por el legado que nos dejó: un ejemplo de carácter y de principios.
Luchador infatigable, cerebro fecundo, las olas negras de la tiranía le hicieron experimentar agudos tormentos. He allí un mártir que se extinguió cuando la Providencia cernía sobre su frente la corona de la recomposición patriótica del deber ciudadano.
Su vida fue siempre una constante contradicción con la tiranía somocista que asoló nuestro suelo. Su vida fue corta, pero llena de valientes sacrificios. Sus anhelos de libertad le dieron una fatídica cárcel. Sus convicciones políticas le proporcionaron una cruz. Sus sentimientos de probidad dieron motivos de persecución tenaz. Su carácter le proporcionó un odio feroz del somocismo. Su vida la puso adelante para salvar los principios del partido y de la Patria. La persecución le dio más temple a su espíritu. Las amenazas le dieron más vigor. Los ultrajes de los que fue víctima le arraigarían mas su fe a sus principios. La persecución le dio la vida y el descanso se lo dio la muerte.
Por una de esas casualidades que da la vida, al día siguiente del asesinato de Uriel moría en Costa Rica su hermano Narciso Sotomayor, en la famosa masacre de Codo del Diablo, que perpetró ante sus adversarios el gobierno tico del Partido Liberación Nacional. Narciso era un excombatiente del general Sandino.
Los miembros del Partido Liberal Independiente (PLI) le dedicamos una Convención Nacional en el Olof Palme, a lleno completo. El autor es productor agropecuario de Estelí.
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