Álvaro Leiva Sánchez

La violencia laboral

La violencia es un tema recurrente en nuestra sociedad.

Para poder tener un concepto claro sobre qué es la violencia debemos saber que es un comportamiento que todos los seres humanos podemos llegar a adquirir en algún momento.

No podemos evitar o negar que esto existe.

En la década de los noventa, el problema de la violencia laboral no estaba identificado en la mayoría de nuestros países como un factor de riesgo en las relaciones de trabajo.

Todavía se puede afirmar que está oculto este flagelo sociolaboral en algunos territorios y Estados, que aún siendo millones de trabajadores víctimas de este flagelo de violencia laboral hacen más vulnerables a nuestras sociedades.

Debemos de coincidir que la violencia laboral es toda acción, incidente o comportamiento que se aparta de lo razonable mediante el cual una persona es agredida, amenazada, humillada o lesionada por otra en el ejercicio de su actividad laboral o como consecuencia directa de la misma.

La violencia es el uso de la fuerza física o el poder, cuando se trata de agresiones de cualquier índole contra la persona en su tranquilidad y seguridad, dejando como prioridad estar atentos en lo que respecta a este flagelo sociolaboral en los diferentes medios laborales en el entendido que respondamos antes las agresiones a nuestra integridad física, mental, moral, la dignidad y la salud del ser humanos biopsicosocial.

En mi opinión la violencia laboral es la manifestación más oculta de la violencia, ya que se refleja y se manifiesta en un permanente hostigamiento psicológico que conduce a humillaciones, episodios de discriminación, ejercicio arbitrario y abusivo del poder, maltratos, falta de respeto, agresiones a la dignidad, la honra, el decoro, el honor, la imagen, la autoestima hasta llegar a las consecuencias más graves expresadas en el acoso moral y sexual en las relaciones laborales de un ambiente laboral.

La (OIT) posee un estudio importante conocido como “ violence at work ” escrito por dos investigadores que se dedicaron a estructurar un posicionamiento desde tiempo lejano como 1998, que constituye un remoto antecedente para los posteriores textos que han visto la luz en diferentes normas y declaraciones internacionales.

Esta misma organización internacional realiza un estudio posterior en base a un cuestionario a las autoridades laborales, los empleadores y trabajadores de un grupo de países seleccionados por región para conocer si está o no identificada la violencia en el trabajo y culminó en un repertorio de recomendaciones prácticas sobre la violencia en el lugar de trabajo, en el sector de los servicios, del 2003, que aporta la siguiente definición:

“Por violencia en el lugar de trabajo debe entenderse “toda acción, incidente o comportamiento que se aparte de lo razonable, mediante el cual una persona es agredida, amenazada, humillada o lesionada por otra en el ejercicio de su actividad profesional o como consecuencia directa de la misma”.

La violencia laboral se refleja en un permanente hostigamiento psicológico que ha conducido a humillaciones, discriminación, ejercicio arbitrario y abusivo del poder, maltratos, falta de respeto, agresiones a la dignidad, la honra, el decoro, el honor, la imagen, la autoestima de los trabajadores públicos del Estado por parte del Gobierno.

Esa violencia tiene que detenerse para que podamos decir que existe una voluntad del Estado de Nicaragua en evitar la violencia laboral.  

El autor es abogado laboralista

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