César Augusto Guzmán
Caminaste a mi orilla
Siempre tan pequeña, siempre tan esbelta
Siempre tan orgullosa, siempre tan altiva
En una noche oscura tus faldas eran arremetidas
Y tus ruinas la tiraron a mi orillaMientras mis ojos tu silueta miraba
De rodillas, todo esto era como una pesadilla
La elegante y vieja Managua
De llanto enloquecía, y mientras mis aguas
El viento sin piedad estremecía.
Hoy eres como una musa, linda y suave,
y Tierna y segura, y a su vez un poco confusa
Y ahora caminas nuevamente a mi orillaCon mucho afán junto al Xolotlán.
Y ahora caminas nuevamente a mi orillaPues ya no eres mi fantasía.
Pues ahora me llenas de alegríaCon tu suave y tierna melodía.
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