No es solo una carretera fronteriza paralela al río San Juan de Nicaragua, como se ha dicho en los medios de comunicación lo que el gobierno de Laura Chinchilla está construyendo en el norte de Costa Rica, sino un conjunto de obras de infraestructura. Se han construido 150 km de carretera fronteriza entre Delta Costa Rica y Los Chiles, innecesariamente en el mero borde del río San Juan. Además, se han rehabilitado 300 km de rutas de acceso y otras obras, lo que representa una inversión casi de 8,000 millones de colones, supuestamente para beneficiar a unas 2,500 familias. Estas obras se presentan como obras de progreso en una zona rural históricamente abandonada. ¿Pero realmente es en estas familias campesinas en las que está pensando doña Laura, al impulsar su ambicioso plan de “progreso” en la zona norte de su país?
Es curioso que hace tan solo unas semanas Costa Rica denunciaba internacionalmente a Nicaragua por una supuesta invasión militar a su territorio y daños ambientales en la Isla Calero, en un área de 2.5 km2 por realizar un dragado artesanal conectando el río con la laguna Harbour Head, al mismo tiempo que se preparaba para realizar las obras mencionadas de una magnitud y un impacto incomparable.
Ahora, Nicaragua denuncia a Costa Rica por la construcción de esta carretera como un acto de agresión, que afecta directamente al río San Juan, y también por violar varios convenios en materia ambiental y del derecho internacional. ¿Cuál será el impacto ambiental social y cultural de estas obras y cómo afectarán las relaciones entre nuestros dos pueblos indisolublemente ligados por la historia, la economía y la sangre?
El área de la Cuenca del Río San Juan (CRSJ) es de unos 38.500 km2. El 64 por ciento del área terrestre de la CRSJ corresponde a Nicaragua y el 36 por ciento a Costa Rica. En la CRSJ se encuentran una variedad de ecosistemas acuáticos y terrestres de importancia ecológica global, por su megabiodiversidad y por ser un área de transición ecológica entre dos grandes océanos y las masas continentales de Norte y Suramérica. En el territorio de Nicaragua, las cuencas de los ríos Indio y Maíz están cubiertas fundamentalmente por bosques húmedos y muy húmedos de una extraordinaria biodiversidad y en muy buen estado de conservación. Del lado tico, la situación ambiental sufre mayor intervención.
Esta singular condición y el deseo de la paz, en plena guerra que afectaba a nuestro país y a la región, nos llevó a un grupo de ambientalistas y científicos de ambos países a proponer ante el mundo, en el marco del Congreso Internacional de la UICN en 1987, un proyecto binacional de conservación, desarrollo sostenible y paz en ambos lados de la frontera, mejor conocido como Sistema Internacional de Áreas Protegidas para la Paz. (SI-A-PAZ), nombre que personalmente en un repentino chispazo de inspiración acuñé en una fría noche en San José, jugando con las letras del título del proyecto, cuando formulábamos la propuesta con el doctor Jaime Incer, Lorenzo Cardenal (destacado ambientalista, lamentablemente ya fallecido), Miguel Cáceres y el autor de este artículo por la parte nicaragüense. Por la parte costarricence recuerdo al doctor Budowsky, a Rafael Bolaños, a Raúl Solórzano, a Jim Barborack del Centro Científico Tropical y a Jan Bower y Alberto Salas de la UICN, entre otros destacados ambientalistas que apoyaban la propuesta. Qué entusiasmo internacional y expectativa generó la propuesta conjunta, frente a la guerra que desangraba nuestro país y afectaba a toda CA. Costa Rica y Nicaragua se daban la mano ofreciendo paz, desarrollo sostenible y conservación. Qué ejemplo ofrecían al mundo estos dos pequeños países que superando sus mutuas desconfianzas, tomaban la iniciativa y ofrecían un inédito y creativo chance a la paz.
Nicaragua se tomó en serio los compromisos internacionales adquiridos y así en los años que siguieron, tomó la decisión de crear siete áreas protegidas como la gran Reserva Indio Maíz (más de 300,000 has), el Refugio de Vida Silvestre Los Guatuzos y otras AP no menos importantes. Posteriormente en 1999, se conformó la Reserva de Biosfera del Sureste de Nicaragua. Por su parte Costa Rica tiene en la zona norte al Refugio Nacional de Vida Silvestre (RNVS) Maquenque y en la zona costera al Parque Nacional (PN) Tortuguero y la RNVS Barra del Colorado, entre otros.
Qué lejos siento ese tiempo del SI-A-PAZ cuando nicas, ticos y nicaticos y extranjeros de buena voluntad, soñamos con lo que parecía imposible: un área de Conservación y Desarrollo Sostenible binacional transfronteriza como ejemplo para el mundo.
Ahora, por la envergadura de las obras, lo que está en juego no son unos cuantos árboles y un poco de sedimento en el río, sino otra política ambiental, de seguridad y otra estrategia de desarrollo de Costa Rica, inaugurada por doña Laura, quien fuera ministra de Seguridad en el gobierno de Arias. No se concibe este plan solo como una respuesta emocional y política al dragado de un canal artesanal en el río San Juan y una afectación en 2.5 km de pantanal. Indudablemente se trata de algo más serio y estructural preparado con mucho tiempo. No es una trocha vecinal ni una carretera improvisada como dijo un diputado tico. Obviamente se trata de una nueva geopolítica, de una nueva posición de Costa Rica frente a Nicaragua, a Centroamérica y el mundo. El río que fluye integra; la carretera como barrera de contención separa. En los hechos Costa Rica tiende a desmarcarse del G-4 e intenta formar un G-2 con Panamá y Colombia y se abre hacia los dos océanos, China y Europa vía marítima, mientras aplaude la recién creada Comunidad de Estados Latinoamericanos (CELAC). Aprendí hace mucho que la política no es lo que se dice sino lo que se hace. Al final la integración no la hacen los Estados por su voluntad sino que los pueblos por su necesidad.
El autor es MSc. MBA especialista en Desarrollo Sostenible terceroví[email protected]
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