Por Ramón H. Potosme
Luego, el 1 de julio del 2011, asesinaron a Pablo Escobar Duarte en un pasillo de la cárcel Modelo de Tipitapa. La información que se manejó en ese momento es que fue ejecutado por orden de un alto dirigente del narcotráfico. Otro de los casos que no fue resuelto fue el asesinato de cuatro policías en la estación de Bluefields en 2004.
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El director del área jurídica del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Gonzalo Carrión, consideró que el tema del sicariato y el crimen organizado se puede advertir con las informaciones públicas en crímenes que incluso han quedado sin resolver.
Puso como ejemplos los asesinatos del hermano del conocido abogado Manuel Urbina Lara, el del reo en la Modelo y el de Wilfredo Barraza, quien fue asesinado junto con su hijo en el municipio de Cárdenas, departamento de Rivas, en el 2010.
“A medida que aumentan los hechos y la gravedad de los crímenes las preocupaciones van en aumento porque es difícil que el crimen organizado, tal como se le conoce, con sus alcances, por la misma complejidad, vaya aumentando su incidencia”, señaló Carrión.
AGENTES RECLUTADORES
La Asociación Nicaragüense para la Defensa de los Derechos Humanos (ANPDH) señaló en su informe del año que Nicaragua es fac
ilitadora de sicarios para organizaciones como Los Zetas y el crimen organizado. Según ellos, saben de agentes que reclutan a personas en la zona norte del país.
Por su lado, el director ejecutivo de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), Marcos Carmona, instó a que la ANPDH dé parte a la Policía Nacional y consideró como peligrosísimo que Nicaragua sea facilitadora del crimen organizado. Al respecto recordó que hay evidencia que se entregaron cédulas a personas que tienen que ver con terrorismo y narcoactividad.
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