Por Lucía Navas
Al gobierno de Daniel Ortega le ha tocado ceder ante los organismos internacionales y comenzar a publicar información que se había negado a dar, como son los detalles de la Encuesta de Medición del Nivel de Vida (EMNV) de 2009.
Indica que además de destinar más recursos económicos, se “requiere de un cambio estratégico y profundo en el funcionamiento de la administración pública, en el diseño e implementación de programas y proyectos más orientados a beneficiar a los pobres y en la alineación de la cooperación internacional a las nuevas prioridades del Gobierno”.
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La exigencia por ser más transparente con la información de país también la ejerce el Fondo Monetario Internacional (FMI). Este lunes el Fondo publicó el informe técnico de progreso del Plan Nacional de Desarrollo Humano de Nicaragua (PNDH) hasta 2010, facilitado al organismo por el Gobierno.
El documento detalla la inversión entre 2007 y 2010 en los diferentes programas dirigidos al combate a la pobreza. Estos se sustentan principalmente en la gratuidad de la educación y en servicios de salud pública, cambios en el sector energético y atención a las poblaciones más pobres a través de los programas Usura y Hambre Cero.
POBREZA SE “REDUJO”
Indica el informe que en cuatro años “se creó un espacio fiscal que significó una inversión de 3,358.5 millones de dólares”. Significó que de manera anual se destinó 841 millones de dólares.
El Gobierno destaca la efectividad que tuvo en los datos de la EMNV 2009, la cual recoge que comparado a 2005, “Nicaragua redujo en pobreza general de 5.8 puntos porcentuales y 2.6 puntos en pobreza extrema”.
La población que vive en pobreza general a nivel nacional pasó del 48.3 a 42.5 por ciento. Mientras el índice de pobreza extrema bajó del 17.2 a 14.6 por ciento.
Pero el Gobierno reconoce en el informe que “el gran desafío es lograr avanzar más, pues la pobreza extrema rural supera aproximadamente en cinco veces la pobreza extrema urbana y la pobreza general rural duplica el valor de la pobreza general urbana”.
El FMI en el informe deja claro que “mejorar los indicadores relacionados con la reducción de la pobreza va más allá de la cantidad del gasto destinado a este objetivo”.
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