El anuncio de la futura reingeniería del PLC ha generado expectativas en nuestra sociedad, por lo que es usual que en las tertulias navideñas se le dedique tiempo para especular sobre sus posibles resultados.
En una de ellas, se abordó el tema y uno de los asistentes graduado de INCAE, nos narró lo que le llamó la ley de las reingenierías. Comento que después de toda graduación en ese centro de estudios, es común escuchar sobre los tres sobres que todo ejecutivo encontrará en la empresa que entre a dirigir, estos sobres los deja el director que es reemplazado (despedido) la nota que los acompaña dice lo siguiente: cuando usted tenga una crisis le sugiero abrir estos sobres en el orden en que los encuentra. Ya dueño de la atención de todos los concurrentes, el graduado del INCAE nos decía que mientras todo vaya bien, los sobres seguirán guardados pero al momento de crisis es hora de abrir el primero que literalmente dice: reúna a la junta directiva y échele la culpa a la administración anterior. Así se logra salvar la primera crisis, cuando llegue la segunda se abre el sobre respectivo que dice: convoque a la junta directiva para anunciar que se hace necesaria una reingeniería. Para este momento ya hay que desearle suerte al ejecutivo nos comentaba, al mismo tiempo que nos aseguraba que es cosa de tiempo que le llegue el turno al tercer sobre. Así que cuando la tercera crisis hace su aparición, el ejecutivo al frente de la empresa abre el último sobre para descubrir la fórmula de salvar su puesto; es entonces cuando leen lo siguiente. Amigo ha llegado el momento de sentarse a escribir los tres sobres que dejará a su sucesor.
Al respecto y trasladando esta anécdota al campo de la política, les recuerdo que la primera crisis que enfrentó el PLC fue cuando el expresidente Enrique Bolaños hizo un gobierno liberal sin liberales, en ese momento el doctor Alemán reunió a la directiva y le echó la culpa al “ingrato” Enrique Bolaños. Luego en el 2006 para las elecciones municipales el PLC sintió la necesidad de reinventarse y anunció una reingeniería, recayendo esa responsabilidad en el señor Ramiro Sacasa y si mal no recuerdo, lo más relevante que surgió de ella fue la palomita que se agregó al logo del partido. Así pues que hoy de cara a la tercera crisis de ese partido, no se puede ir en contra de lo que la tradición ha convertido en ley.
Así lo comprendieron y lo exigieron no solo las bases liberales sino que el resto de los nicaragüenses. Arnoldo Alemán al forzar contra viento y marea su candidatura presidencial, cometió el imperdonable pecado de la soberbia, que según el diccionario es el exceso de orgullo, altivez, altanería, arrogancia, petulancia e insolencia. Por lo tanto si las condiciones que dejó escritas como prerrequisitos y que fueron dados a conocer por el diputado Rosales se mantienen, lo siento por sus bases, pero esa reingeniería no va para ningún lado y tampoco otra palomita les resuelve nada. Por lo que, o escribe los tres sobres, o saquemos nuestras mecedoras para ver pasar el cortejo del PLC. El autor es concejal de Managua por la alianza PLI.
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