Edgard Rodríguez C.
Justo cuando uno cree que es imposible hacerlo mejor, aparece el Barcelona y toca el balón con más delicadeza, presiona con mayor intensidad y golpea con más poder.
El probable mejor equipo que ha existido en el futbol, ofreció otro recital ayer en Japón, y goleó 4-0 al Santos de Brasil, para coronarse campeón del Mundial de Clubes.
Aunque Lionel Messi volvió a lucir fenomenal, fue el equipo entero el que llevó el juego a otro nivel, mezclando belleza y contundencia, imaginación y pragmatismo.
Con dos goles del omnipresente Messi y otros más de Xavi Hernández y Cesc Fábregas, el Barcelona agregó otro episodio mágico a su historial repleto de éxitos.
Tras el espectáculo de fuegos artificiales y el entusiasmo de los aficionados, que creó un estupendo ambiente, el estadio de Yokohama quedó listo para el mejor show.
Y el Barcelona, desde el arranque llevó la iniciativa, creando una constante presión, lo que unido al empuje del Santos, ofreció un partido abierto desde el principio.
Basando en su precisión al maniobrar y fiel a su vocación ofensiva, el Barsa pronto se hizo dueño del balón y comenzaron a llegar las oportunidades de gol.
Xavi ofreció un pase desde el frente que Durvall no pudo despejar y Messi quedó solo ante el arquero. El mago la picó por encima y el 1-0 quedó dibujado al minuto 17.
El 2-0 llegó rápido, cuando tras una hilera de pases, Alves centró y Xavi remató con sutileza al minuto 24, mientras al 45, Fábregas sacaba del partido al Santos con el 3-0.
El tiro de gracia correspondió a Messi, quien “zigzagueó” hasta el área y selló la goleada al minuto 82, justo cuando muy pocos recordaban que Neymar estaba también en este mismo partido.
Barcelona: 4
Santos: 0
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