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Por Juan Carlos Ampié
El éxito de taquilla de la comedia El Día de San Valentín el año pasado motivó a sus realizadores a armar otra producción conectada con una efeméride en una ciudad fotogénica. Así nos llega ahora Año Nuevo , pasando de LA a NY. Por eso es que hay que pensar bien a la hora de hacer fila en la taquilla. Nos descuidamos, compramos un montón de boletos y les dimos la impresión que queríamos ver más de lo mismo. Ya deben estar preparando El Día de las Madres en Boston, El Día del Trabajo en Miami y El Día del Niño en Omaha. O quizás no. La nueva película de Garry Marshall ha tenido una taquilla modesta y la crítica ha sido unánime en su desdén.
No podría pasarle a una fórmula más efectiva: una aglomeración de estrellas reconocibles desfilan en un espectáculo rápido y furioso. Probablemente la idea está inspirada en el teatro de variedades, donde en una sola sesión se experimentaba una amplia muestra de talentos de diferentes edades y calidades. En el cine, podemos encontrar referentes en Grand Hotel (Edmund Goldwing, 1932), ganadora del Oscar a Mejor Película. En un lujoso hotel de Berlín, los dramas de múltiples personajes se cruzan. El reparto incluye a las estrellas más fascinantes del momento: Greta Garbo, John y Lionel Barrymore, Joan Crawford y muchos mas. ¿Cómo pasamos de eso a Zach Efron y Alyssa Milano?
Quisiera decir que estamos en el mismo territorio de El Mundo está Loco, Loco, Loco (Stanley Kramer, 1963) o al menos, La Vuelta al Mundo en 80 Días (Michael Anderson, 1956), pero no. Esta nueva ola está más conectada con el cine desastre de los setenta, que reunía a una o dos estrellas brillantes, veteranos menguantes y novatos populares para ponerlos en peligro de muerte. Aquí nadie muere, pero la política de casting es similar. El otro referente es la serie-omnibus, como La Isla de la Fantasía y El Crucero del Amor , con sus tenues sketches de tramas múltiples y repartos de actores rascando el fondo del barril. De estas dos corrientes viene el agresivo tono superficial de la empresa. Para un actor esto es la gloria: pocos días de trabajo, buena paga, posibilidad de asociarse a un éxito popular. Para un espectador es poco demandante: si una subtrama no funciona, rápidamente nos lanzan a otra. Casi no se dará cuenta que está perdiendo el tiempo.
El formato también ha sido utilizado por cineastas sustanciales. Robert Altman hizo su carrera a punta de generosas películas corales con repartos multitudinarios Véase el nacimiento del capitalismo en el oeste de McCabe and Mrs. Miller (1971); o su obra maestra, Nashville (1975). Quentin Tarantino creó las orgías cinéfilas de Pulp Fiction (1994) y Bastardos sin Gloria (2009). Terrence Malick adaptó la novela de James Jones, La Delgada Línea Roja (1998), enviando a la batalla de Guadalcanal a Sean Penn, John Travolta, John Cusak, George Clooney y muchos más. Voy a buscarlas en DVD para verlas de nuevo. Eso sí me permitirá despuntar bien el año nuevo.
Ver en la versión impresa las paginas: 19