El teléfono celular de Adriana Blandón no dejaba de sonar después que se conoció la noticia de que su padre, Orlando Blandón Castillo, se sacó 1.2 millones de córdobas en el sorteo de la Lotería Nacional de este viernes por la noche.
Las llamadas eran de personas que solo querían burlarse, porque no creían la noticia. Delia Maritza Meza, la esposa de Blandón Castillo, ya ni quería contestar las llamadas.
Su esposo, de 74 años, un exganadero originario de Condega, Estelí, no puede hablar y por eso Meza hace de su vocera.
La familia vive en una maltratada casa en las afueras de Condega, adonde viven después que perdieron su casa porque no pudieron pagar una deuda con uno de los bancos que opera en el país.
Blandón Castillo vendía y compraba ganado, pero su negocio se le cayó porque llevaba sus reses a un matadero donde personas envidiosas le decían que sus animales estaban enfermos y así se vino quedando en la quiebra.
Para mayor mal, desde hace dos años comenzó a padecer de un cáncer en la laringe. Hace un año lo operaron y estuvo nueve meses internado en el Hospital Antonio Lenín Fonseca, de Managua.
En la cirugía le cortaron parte de la laringe y le extrajeron glándulas relacionadas con los sentidos del olfato y el gusto. Ahora no habla, ni puede degustar y tampoco oler.
Cada cierto tiempo tiene que viajar a la capital para someterse a quimioterapia en el Centro Nacional de Radioterapia. La enfermedad lo terminó de acabar económicamente. Su esposa comenzó a lavar y planchar ajeno, y a vender nacatamales para sustentar el hogar y sufragar los gastos que ocasionó la enfermedad de su marido.
La semana pasada, mientras estaba en Estelí, Blandón Castillo compró tres vigésimos de lotería en 90 córdobas. El viernes por la noche estaban atónitos cuando se enteraron que se habían ganado los 1.2 millones de córdobas. Meza y su esposo atribuyen el premio únicamente a la mano de Dios.
El dinero piensan utilizarlo para el tratamiento de la enfermedad, para volver a poner un negocio y para reparar la casita donde vive la familia.
Meza dice que no dejará de hacer y vender nacatamales. “Mi marido tiene más de 50 años de jugar la lotería, nunca se había ganado nada”, dice Meza con alegría y conversando con su esposo, ella hablándole y él por medio de señas.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 A