Addis Esparta Díaz Cárcamo
La reforma a la ley de seguridad social en Nicaragua es un hecho. Entrará posiblemente en vigencia a inicios del año 2012. Es lamentable que el nuevo promedio se haga con base a todos los años de vida laboral del trabajador y además el 15 por ciento de pensión base no sea asignado al familiar que quede desprotegido. Solo el hecho que la edad de jubilación pase de 55 a 65 años en la mujer y el hombre, significa una considerable tasa laboral de semanas cotizadas de un 6.25 por ciento al 12 por ciento. Dicha reforma afecta a nuestros familiares, amigos, hijos, vecinos y por supuesto, todavía es más indignante que los sindicatos de todo el país no se pronuncien, no protesten, no nos demuestren su brazo beligerante y enarbolen banderas de luchas reivindicativas.
Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) un derecho humano fundamental es la energía saludable del trabajador que implica un triple equilibrio: el somático, el síquico y el social. La reforma propuesta por el Gobierno al Fondo Monetario Internacional no se ajusta a la realidad nicaragüense, porque la esperanza de vida en Nicaragua ronda los 63 años. Esto claramente es un insulto al diligente, al que cada día se le cercenan más sus derechos. Ya desde la antigüedad, Aristóteles hablaba que el descanso produce placer, bienestar, felicidad y esto debe conseguirse, no mediante el dolor, sino mediante la satisfacción a tiempo de su jubilación. Un maestro de educación media, pasaría la mayor parte de su vida trabajando, con un salario indigno, el cual hasta el día de hoy no cubre sus necesidades básicas, mucho menos el acceso a una educación para sus hijos.
Hasta hoy no se ha pensado en los muchos motivos o factores de riesgo existentes en el ambiente laboral, ya que proliferan diferentes manifestaciones de energía negativas, hongos, virus, bacterias, protozoos, materiales y gases tóxicos, vibraciones, radiaciones irritantes, riesgos físicos, golpe de calor, insomnio, exceso de sudoración, problemas digestivos, alergias, paros cardíacos y sordera. La mayor parte de la población ha perdido un 30 por ciento de su audición debido al ruido en el ambiente.
Los que discuten estos cambios no razonan en que el mayor afectado es el contribuyente ordinario, en tanto la empresa privada acumula capital. Asimismo todos nos preguntamos qué hace el INSS con nuestras cotizaciones. ¿Existe una reserva técnica de 11,400 millones de córdobas o estaremos en los próximos años descapitalizados o lo que es más duro, desprotegidos? Es tanta la presión del Fondo Monetario que se recauden más recursos obviando con ello la parte social de este país golpeado por la miseria, el desencanto y el fraude. Creo que las palabras de Eduardo Galeano son puntuales: somos como niños perdidos en la intemperie.
Todos los anuncios que aparecen en los periódicos y que requieren personal calificado solicitan como requisito capacidad para trabajar bajo estrés. Esto no es parte de la calidad empresarial, sino una competencia desleal para obligar al trabajador a cumplir las metas del contratante, sin pensar en los peligros que enfrentan miles de jóvenes sedientos de trabajo, los cuales eluden el tráfico vehicular de la capital aumentando, con ello, las estadísticas de accidentes. Sumémosle a lo anterior que la mayor parte de la población nicaragüense tiene una alimentación deficiente. El resultado, por tanto, será escalofriante: nadie disfrutará de la jubilación si aplican al tercer mundo reformas propias del primer mundo.
La autora es doctora en Filología Hispánica y máster en Ciencias de la Educación