PANAMA /AP
El exdictador Manuel Antonio Noriega retornó a casa este domingo extraditado desde Francia dos décadas después de haber purgado condenas en prisiones en la nación europea y en Estados Unidos, al que sirvió alguna vez como colaborador de la CIA.
El avión de la aerolínea Iberia con el ex hombre fuerte, custodiado dentro de la aeronave por agentes panameños y procedente de Madrid, aterrizó en el aeropuerto internacional de Tocumen hacia las 18:00 horas (23:00 GMT).
El Airbus se desplazó varios minutos hacia un punto donde bajarían a los pasajeros y el anciano militar panameño.Noriega fue extraditado el domingo por Francia y el vuelo de regreso desde París incluyó una escala en la capital española.
El anciano militar, de 77 años, retorna a su tierra natal después de que Estados Unidos lo expulsó del poder mediante una invasión el 20 de diciembre de 1989.
Muchos panameños se expresaron de acuerdo con su retorno para que rinda cuentas ante la justicia panameña por los crímenes que cometió, pero otros piden que lo dejen en paz e incluso mucha gente pobre en las calles recuerda que durante su régimen (1983-89) el país no estaba tan contaminado por la violencia y criminalidad como ahora.
Tras el largo viaje trasatlántico, Noriega será trasladado en helicóptero a una celda de la cárcel El Renacer, situada en medio de una zona selvática y a orillas del Canal Interoceánico.
«Noriega retorna y debe pagar por el daño y horror cometido al pueblo panameño», señaló este domingo el presidente Ricardo Martinelli, quien ganó los comicios del 2009, las cuartas elecciones democráticas celebradas tras la caída del ex dictador.
Noriega fue pedido en extradición por Panamá a Francia para que cumpla penas por los delitos cometidos durante su gobierno.
Pasó de ser un aliado de Washington en la Guerra Fría al principal objetivo de una invasión estadounidense. Tras ser colaborador de la CIA se convirtió en un enemigo acusado de abrirle las puertas a los cárteles de la droga colombianos para que transportaran drogas a Estados Unidos.
Los recuerdos de su régimen aún se mantienen vivos, particularmente entre sus opositores políticos, familiares de las víctimas de esa oscura era castrense y habitantes del pobre barrio capitalino de El Chorrillo, que fue destruido por el bombardeo de la invasión estadounidense que expulsó al exmandatario, que se había hecho famoso con su frase «Ni un paso atrás».
«Creo que la edad que tiene él es para que le perdonen muchas cosas y que no lo lastimen. Está mucho mayor, tiene hijas, tiene nietos… no es el único que tiene pecados», afirmó hoy a The Associated Press la profesora de danza Ileana de Sola, de 80 años, en el Casco Antiguo de la ciudad.
«A mí no me interesa (el regreso de Noriega) después que haya paz en Panamá», agregó. Pero «que lo dejen tranquilo y, además, él ha estado al punto de la muerte (tras sufrir derrame cerebral).
Lo recuerdo, nunca lo he olvidado». Noriega sufrió ese percance de salud en el 2004 y le afectó la pierna izquierda.
El día en que fue extraditado de Estados Unidos a Francia en el 2010 se le vio caminando lento y ayudado por algunos agentes en la terminal del aeropuerto en Miami.
Hatuey Castro, de 82 años y miembro de la oposición contra Noriega que fue detenido y golpeado por los matones del dictador en 1989, dijo que «Noriega fue responsable por la invasión y de los que murieron en la operación. Mancilló su uniforme, apenas hubo disparos y huyó para ocultarse. Debe pagar».