Generalmente los medios de comunicación serios, responsables y éticos, publican artículos que son contrarios a sus propios principios y normas de moralidad, por ser fieles al principio de la libertad irrestricta de prensa que también profesan.
A veces, el contenido de algunos artículos que envía la gente que colabora con el periódico no solo expresan conceptos contrarios a la rectitud del diario, sino que son dañinos; son medias verdades (y la gente se puede tragar sus mentiras por las verdades que llevan), o son incompletos y solo se refieren a parte de la verdad. Yo sé que en muchos de esos casos los editores de este Diario se niegan a publicarlos, pero como humanos también a veces son sorprendidos en su buena fe y les meten un gol.
Un ejemplo reciente de verdad incompleta y parcializada pudiera ser el caso de un artículo de la señora Ana Salgado, publicado el 6 de diciembre, en defensa de la masturbación. No se trata de refutar los argumentos que ella expresa (que el 98 por ciento de las personas lo practican, que es placentero, que disminuye el estrés, que tiene beneficios terapéuticos, etc.), sino que se basa en una premisa falsa y que no dice las consecuencias negativas que esta práctica conlleva.
¿De donde sacó que el 98 por ciento de las personas se masturban?
No dijo de dónde lo sacó, pero sí sé que eso no lo justifica. El machismo —por ejemplo— no creo que pueda estar más generalizado en nuestra sociedad. Sin embargo, eso no significa que sea bueno. Pudiera ser que el ciento por ciento de los nicaragüenses mientan, pero no quiere decir que la mentira sea buena. La violencia intrafamiliar está enraizada en todos los estratos de nuestra población pero nadie puede decir que es buena. El aborto, por más que instituciones como las Naciones Unidas lo promuevan y lo consideren un derecho de la mujer, sigue siendo un asesinato y el mayor infanticidio de la humanidad de niños y niñas no nacidas.
Pudiera ser que aquí todos seamos corruptos, el niño que plagia una tarea o se copia en un examen, el conductor que le da una mordida al policía de tránsito, el funcionario público que trabaja para su propio beneficio y no para la ciudadanía, etc., y nada de esto es bueno.
Y hablando propiamente de la masturbación, el artículo no se refiere al gran problema de esta práctica propia de la juventud. Y es que se vuelve en un hábito sumamente difícil de cortar. Pero no solo eso, sino que va acostumbrando al organismo a autocomplacerse y en el matrimonio va a tener problemas para complacer plenamente a su pareja. La eyaculación precoz, la impotencia o frigidez son algunas de sus consecuencias más comunes. En nuestra larga experiencia atendiendo problemas matrimoniales, estas han sido unas de las consecuencias más frecuentes que hemos encontrado en las parejas. Además, la masturbación genera en la persona una sexualidad egocéntrica.
Algunos psicólogos señalan que cuando la masturbación se convierte en un hábito tiene algunos riesgos, como el quedarse en un estadio narcisista (enamorado de sí mismo), excesiva genitalización del sexo, utilizarlo como evasión. Es una acción desordenada, ya que al ser un acto individual y egocéntrico no corresponde a los requisitos de la sexualidad humana. Daña el carácter, induce a la inconstancia, apatía, complejo de culpa, sentimiento de derrota y debilita la voluntad. Puede incluso llevar a una obsesión erótica, a estar solo pensando y deseando lo sensual, y esto va llenando a la persona de un amargo sentimiento de insatisfacción y de vacío; además se va volviendo una persona cada vez más egoísta, encerrada dentro de sí misma en una sensación de fracaso e incapacidad para dominar sus instintos sensuales. Esto sostienen muchos psicólogos y hubiera sido ideal el completar el artículo con estos otros elementos. El autor es educador
El artículo publicado sobre la masturbación no se refiere al gran problema de que se vuelve un hábito sumamente difícil de cortar. Pero no solo eso sino que va acostumbrando al organismo a autocomplacerse y que en el matrimonio va a tener problemas para complacer plenamente a su pareja.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A