Tegucigalpa/ACAN-EFE
Cerca de 300 periodistas hondureños abogaron hoy en Tegucigalpa por la paz en este país centroamericano y exigieron la depuración de la Policía, que se esclarezca el asesinato de 17 comunicadores y que cese la intimidación a la libertad de prensa.
Coreando consignas como «No se mata la verdad matando periodistas» y vestidos en su mayoría con camisa blanca, los periodistas marcharon desde su sede en el extremo oriental de la capital, pasando frente a la Casa Presidencial, y terminaron en la Casa de las Naciones Unidas.
La «Marcha contra la impunidad y el respeto a la libertad de expresión» fue auspiciada por el Colegio de Periodistas de Honduras (CPH) en Tegucigalpa y San Pedro Sula, las dos ciudades más importantes del país centroamericano.
En la manifestación también participaron familiares de algunos de los 17 periodistas asesinados entre 2010 y 2011, entre ellos Luz Marina Paz, quien murió en un atentado el pasado martes junto a su acompañante, Delmer Canales, en Tegucigalpa.
Desconocidos que se desplazaban en motocicleta asesinaron a Paz y Canales, mientras que en circunstancias similares fue asesinado el miércoles el exsecretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Lucha contra el Narcotráfico Alfredo Landaverde.
Familiares, amigos y correligionarios de Landaverde, incluida su esposa, Hilda Caldera, también participaron en la marcha de los periodistas aglutinados en el CPH y la Asociación de Prensa Hondureña (APH).
En un pronunciamiento el CPH condenó el asesinato de la periodista Luz Marina Paz y sus otros 16 colegas, y la de Alfredo Landaverde.
«Manifestamos que ya no queremos más excusas y dilatorias, exigimos que estos crímenes no queden impunes, que se capture a los culpables y se pongan a la orden de la justicia», añade la protesta de los periodistas leída frente a la Casa Presidencial.
También repudiaron «las amenazas, intimidaciones y los atentados» que han sufrido diversos medios de comunicación social y colegas periodistas que «de forma valiente y comprometida han denunciado la corrupción a lo interior de la Policía».
El lunes pasado diario La Tribuna, que se edita en Tegucigalpa, sufrió un atentado en el que resultó herido de bala un guardia de seguridad de la empresa.
El CPH considera que los asesinatos de periodistas «representan una sistemática forma de intimidación encaminada a coartar la libertad de expresión y de prensa».
Los periodistas también demandaron del Gobierno que preside Porfirio Lobo las garantías necesarias para ejercer su profesión «con seguridad, dignidad y sin ningún tipo de cortapisas u obstáculos».
La esposa de Landaverde abogó porque en Honduras no haya «ni un muerto más por la violencia a tiros, ni a goles».
«Ya basta, qué le puedo decir, quisiera no vestirme de negro, sino de blanco, con una rosa, decir que la rosa es Honduras», añadió Caldera, quien era acompañada por su hija, un hermano y el diputado Augusto Cruz, del minoritario Partido Demócrata Cristiano de Honduras (PDCH).
Cruz dijo que ojalá que la muerte de Alfredo Landaverde, quien fue presidente del PDCH y diputado, y de tantos periodistas, «no haya sido en vano».
Añadió que con otros sectores de la sociedad luchará «para lograr la paz y la tranquilidad de los hondureños», que viven una agitada ola de violencia criminal.
