Día Internacional del Médico

Salvador Vílchez Madriz

En el Día Internacional del Médico, hoy 3 de diciembre, quiero compartir el origen de esta conmemoración que descansa en una interesante historia relacionada con la malaria o paludismo, pero sobre todo con el hecho de una persona que, a pesar de haber sido ignorada, demostró estar en lo cierto. Este día se instauró en 1933 por la Confederación Médica Panamericana en honor al natalicio del doctor Juan Carlos Finlay, nacido en Camagüey, Cuba. Si alguna vez visita el Canal de Panamá podrá apreciar el nombre de este médico en una placa conmemorativa y su razón de estar ahí es otro aspecto interesante de conocer.

El doctor Finlay fue el más profundo, talentoso e intenso investigador de la fiebre amarilla. Uno de sus principales aportes fue descubrir que la transmisión de esta enfermedad de un humano a otro se realizaba por un agente intermediario: los mosquitos. Existe una anécdota que dice que una noche mientras rezaba el Rosario, le llamó la atención un mosquito zumbando a su alrededor y fue entonces cuando decidió investigar a profundidad a estos insectos, lo que le llevaría a uno de los descubrimientos más importantes de la medicina. Esta teoría la presentó por primera vez en 1881 en Washington D.C., cuando viajó como representante del gobierno colonial ante la Conferencia Sanitaria Internacional de ese año. Su hipótesis fue recibida con frialdad y con casi total escepticismo, al punto de ser divulgada solo por una modesta revista médica de New Orleans, a través del recién licenciado en medicina doctor Rudolph Matas, quien había participado en esta conferencia a cargo de la comisión mixta hispano-norteamericana en calidad de intérprete por ser hijo de españoles. El asunto pasaría sin pena ni gloria hasta 17 años después, cuando el doctor William Crawford Gorgas, médico militar que había tratado infructuosamente de erradicar la fiebre amarilla, fue nombrado Jefe Superior de Sanidad en La Habana, Cuba. Por iniciativa del doctor Finlay, creó una Comisión cubana de la Fiebre Amarilla y siguiendo las indicaciones del médico cubano, aislaron a los enfermos y en solo siete meses esta terrible enfermedad había sido erradicada de Cuba.

La guerra mundial contra el mosquito había sido declarada. Ante el éxito en la isla, el doctor Gorgas fue enviado a sanear el Istmo de Panamá, donde la enfermedad había causado estragos y amenazaba con atrasar la construcción del Canal.

Una vez en el sitio, el especialista aplicó los mismos principios indicados por el doctor Finlay, lo que también resultó un éxito. Por esta razón y por contribuir a terminar esta gran obra de ingeniería, se colocó una placa distintiva con su nombre en este emblemático lugar. De igual manera, en honor a su descubrimiento la comunidad médica instauraría el Día Internacional del Médico, hecho que ocurrió 52 años después que este cubano presentara al mundo y en su idioma, su teoría que la fiebre amarilla se transmitía por los mosquitos. Desde el Hospital Central Managua Dr. César Amador Khül, felicitamos a los médicos en su día y nos sumamos a esta celebración que reivindica también a la comunidad médica hispana.  

El autor es oncólogo del Hospital Central Managua Dr. César Amador Khül.

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