Si esta frase le suena conocida, está en lo correcto, pues en repetidas ocasiones la ha pronunciado Arnoldo Alemán líder del PLC, hoy candidato perdedor con un mísero 5.8 por ciento de votos.
He querido hacer esta introducción para analizar la trascendencia que hoy adquiere ante la brutalidad del fraude que los nicaragüenses y el mundo acabamos de presenciar. Fraude que jamás pudo ser posible si ciertos liberales no se hubiesen confabulado con el gobierno para escamotearle un triunfo seguro a otro liberal.
El gobierno de Ortega debe estarles muy agradecido a la fórmula presidencial y junta directiva de ALN, quienes a pesar que presentaron más de sesenta mil nombres para llenar el requisito de los primeros y segundos miembros, fiscales propietarios y suplentes, al final no obtuvieron ni diez mil votos, lo que evidencia que ese ejército de fiscales eran cualquier cosa menos miembros de ese partido.
Algo parecido pasó con el otro partido liberal, me refiero al Apre; este también hizo lo suyo facilitándole las cosas a Ortega.
Pero ahora analicemos al partido y al autor de la frase que da título a este artículo.
Los abogados dicen que un facilitador necesario es aquel que sin su ayuda no hubiese sido posible realizar una acción.
En este caso Alemán no solo contribuyó a la confusión, sino que también prestó sus fiscales uniéndose de esta manera a la consigna “todos contra el PLI”. Creyendo Alemán que en el trasiego de boletas su socio le iba a pasar algunas que le servirían para seguir como topo de Ortega dentro del liberalismo.
El shock en que han caído las pocas bases que aún le quedan al PLC, está obligando a hombres como Leonel Teller a llamar a la reflexión, a la vez que señala a la diputada Jamileth Bonilla y su asesor de cabecera como responsables por la falta de apoyo logístico y defensa del voto el pasado 6 de noviembre.
La pregunta obligada que ya comienza a ser respondida por otros personeros del mismo partido es: qué tanto ella (Yamileth) como Alemán sabían que no era necesario llevarles ningún avituallamiento ya que el partido a que pertenecían dichos fiscales se encargaría de ese menester, por eso es que el CSE, Ortega y sus socios pudieron acomodar las cifras a como quisieron ya que contaron con la complicidad de quienes hipotéticamente eran sus adversarios. Con lo que no contaban estos señores —llámense Quiñónez, Alemán, Bonilla etc.— era con la voracidad de Ortega, quien ya cansado de sus chantajes y pedidos continuos de prebendas, decidió sacudírselos no adjudicándole los votos del PLI, sino que se los embolsaron todos para ellos.
De esta forma se cumplió al pie de la letra la frase de Alemán. Solo el liberalismo vence al liberalismo.
En este caso la traición y el concubinato obsceno con Ortega por parte de quienes se dicen liberales fueron los que hicieron posible que el liberalismo no se alzara con la victoria que el pueblo le había conferido al Partido Liberal Independiente.
Que salga ahora con que va a refundar al PLC es comprensible, desde la óptica enfermiza de Alemán, aunque en realidad lo que va a hacer es refundirlo , razón por la que no es aceptable que existan “ingenuos” que se presten a ese juego pensando en prebendas futuras que nunca llegarán.
El autor es concejal Alianza PLI.
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