Trampa mortal
La carnada está lista y colocada en las sillas de la Asamblea Nacional (AN); solamente falta que los diputados de la oposición acepten sus escaños, para caer en la trampa mortal.
Tomando como parámetros el cinismo, la deshonestidad y la fría perversidad con que el Consejo Supremo Electoral manejó el burdo montaje de las elecciones del 6 de noviembre, ya se sabía que era la crónica de un fraude anunciado, y lo que viene después no será menos sucio.
Después de adjudicarse 62 diputados, el FSLN ya no necesitará comprar voluntades para pasar las leyes que se les antojen, pues serán mayoría aplastante. La pregunta es: ¿para qué necesitan en la Asamblea Nacional a los diputados de la oposición? La respuesta es simple: para continuar con la farsa.
Ante este escenario de poder absoluto producto de violaciones a la Constitución, ilegalidades, arbitrariedades, uso inescrupuloso de los recursos del Estado y engaño flagrante ante los ojos del mundo entero, los diputados de la oposición están en una encrucijada, donde pueden: no aceptar sus diputaciones y dar un paso al frente para apoyar las protestas cívicas de quienes les dieron sus votos y se sienten despojados de sus derechos civiles al no poder elegir a sus gobernantes por medio de elecciones limpias; o aceptar sus escaños, y sembrar dudas.
Si deciden aceptar sus diputaciones, les sugiero vayan buscando el modelito de sus trajes de payasos, pues serán partícipes del espectáculo circense, y como parte del mismo caerán en la trampa mortal del desprestigio y la marginación, llevando al partido que representan a una inevitable muerte política por complicidad con quienes se han burlado y pisoteado la dignidad y los derechos fundamentales de miles de nicaragüenses.
Milena Zamora
Estimular el estudio
Uno de los objetivos de los padres y profesores es que los chicos tengan éxito en sus estudios, pero ¿cómo hacerlo?
En general, es más positivo alabar lo que hacen bien que criticar lo que hacen mal. Por eso hay que estar atento y cuando el estudiante hace algo positivo, hacérselo ver y alegrarnos con él. Con esto se fortalecen los aspectos positivos y se estimula al alumno a repetir esas conductas.
Por el contrario, si se critica siempre lo que se hace mal, el estudiante puede caer en el desánimo primero y en la convicción de que no vale para nada, después. Pero eso no quita para que se hable con naturalidad de los errores cometidos y se oriente para corregirlos, pero con intención de ayudar y no de juzgar ni condenar.
Otro aspecto es ser realista y comprensivo en la exigencia a los pequeños. Hay que pedir a cada uno lo que razonablemente puede dar. Si se le exige demasiado podemos crearle frustración y si se le exige menos posiblemente podemos crear un vago. Habrá que hablar con los profesores para contrastar opiniones sobre la capacidad de los estudiantes y lo que se puede esperar de ellos.
Un aspecto negativo en la educación es hacer comparaciones con los hermanos o con otros amigos. Como cada chico es diferente no se les puede pedir a todos igual y el hacer comparaciones suele producir celos y envidias, que nada favorecen en la formación de la personalidad ni en la motivación para el estudio.
Se han de evitar las ayudas innecesarias. Lo que pueda hacer el chico solo, que lo haga sin nuestra ayuda. De esta forma el éxito será suyo y aumentará su autoestima y motivación. Los adultos podemos aconsejar con nuestros puntos de vista, pero sin imponer a la fuerza nuestros criterios.
En ocasiones es aconsejable premiar el trabajo bien realizado con algún regalo material o con el apoyo afectivo, teniendo en cuenta que elogiar el esfuerzo es siempre un estímulo rentable.
Arturo Ramo García
¿Quién podrá defendernos?
El pasado 6 de noviembre los nicaragüenses sufrimos el robo más descarado jamás visto ni registrado en la historia universal de una elección presidencial, ningún fraude electoral en ningún país se le compara a este robo.
Nadie que tenga prestigio y dignidad ha reconocido la “victoria” del dictador Daniel Ortega; ni los observadores de la comunidad europea, ni la OEA, ni los observadores nacionales, ni la Iglesia católica, ni siquiera sus aliados en el Cosep y los pequeños partidos políticos “zancudos” que participaron en la contienda electoral.
El dictador sigue adelante y sin que le dé vergüenza hace los preparativos para celebrar su “triunfo” y prepara las criminales turbas para neutralizar cualquier forma de protesta en contra de su ilegal e inconstitucional reelección; las fuerzas armadas (Policía y Ejército) creadas para defender la Constitución se adelantan a felicitar al dictador por su “éxito”.
La comunidad internacional y los países democráticos parece que no se sienten afectados por el terrible asesinato de la democracia en nuestro pequeño país, solo nos queda recordar a nuestro gran poeta Rubén Darío:
Señor ¿por qué tardas en poner tus manos sobre estas fieras?
Leopoldo Villalta López
El fraude de las i
A un mes, aproximadamente del gran fraude electoral, los nicaragüenses demócratas estamos con rabia, impotencia y mucha tristeza de ver cómo el Consejo Supremo Electoral y sus cómplices se burlaron del espíritu y deber patriótico de todos los nicaragüenses que el pasado 6 de noviembre ejercimos nuestro derecho al voto.
Estas elecciones debieran de pasar a la historia como el fraude de las i, porque fueron:
Inconstitucionales: porque no se ajusta a lo establecido en la Constitución vigente, ilegal: porque no está permitido por la ley;
Ilegítimas: porque no ha sido establecido de acuerdo con la ley o el derecho; Inmoral: contrario a los principios de la moral;
Injustas: que no es conforme a la justicia o a la equidad; Ilícito: no está permitido por la ley o no es conforme a la moral…
Y sobre todo, inaceptables, porque no puede ser aceptado o dado por bueno.
Recordemos que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista.
No subestimen, ni jueguen con la inteligencia de los nicaragüenses, porque el pueblo ya está despertando, y sobre todo perdió el miedo a reclamar sus derechos como ciudadanos.
Alba Ruth Guillén
Parques de Matagalpa
Los céntricos parques “Rubén Darío” y “Francisco Morazán” de la norteña ciudad Matagalpa siguen siendo desde hace mucho tiempo escenarios de desempleados; pues en los mismos podemos observar casi siempre las mismas caras de un buen número de ciudadanos a cualquier hora del día o la noche. Como muy bien se sabe uno de los problemas sociales más grandes que no ha podido superar el pueblo de Nicaragua es la alta tasa de desempleo por todo el territorio nacional, razón por la cual el índice delincuencial es cada vez mayor en nuestra sociedad.
Ojalá que en los parques de Matagalpa hubieran cada día menos desempleados y que más personas pudieran vivir mucho mejor.
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