Las múltiples irregularidades que acontecieron en las elecciones del 6 de noviembre fueron observadas por muchos testigos. El colmo fue que no dejaron entrar en algunos centros de votación a representantes de la OEA y la UE. El fraude fue concebido con antelación, acompañado con las regalías clientelistas.
Las irregularidades fueron evidentes y es muy probable que los capacitadores se excedieron en los detalles para realizar el fraude. Sin embargo les faltó inteligencia y malicia y les sobró estulticia. Quisieron hacer un montaje perfecto pero se excedieron en su celo y cinismo, comenzando por el CSE que actuó como marioneta del FSLN, defendiendo el sueldo inmerecido y todo el cúmulo de beneficios que han obtenido y obtendrán en los próximos años. Los que nunca nos hemos inscrito en ningún partido político hemos quedado sorprendidos por el increíble 62 por ciento de votos adjudicado a Ortega y el FSLN, pues es un 24 por ciento más que el 38 por ciento tradicional.
He oído a mucha gente decir: ¿por qué prepararon el fraude si pregonaban el triunfo con antelación? ¿Por qué en EE. UU., Costa Rica, Guatemala, Honduras y la mayoría de países no existe el fraude? La respuesta es que esto ocurre solamente en naciones que tienen dirigentes que a la fuerza se entronizan en el poder y no quieren dejarlo por ningún motivo, junto con sus allegados que se aferran a los sueldos y regalías y practican el culto a la personalidad. Son dictadores de izquierda o de derecha que exigen la obediencia total de sus siervos, que aspiran a eternizarse en el poder y quisieran que existiera únicamente un partido, el suyo, como ocurre en los regímenes comunistas.
Pero nunca habíamos visto tanta burla al pueblo, acompañada con la represión de los pandilleros encapuchados que siembran el terror ante el elocuente silencio de la jefa de la Policía que ya no es Nacional. ¿Qué pensará ella, estará reflexionando sobre su proceder, qué dirá por la pérdida del respeto del pueblo que anteriormente la tenía como una defensora de la integridad y neutralidad política?
Los indignados son muchos, entre ellos incluso no pocos de quienes fueron miembros del FSLN y ahora analizan la pérdida de los principios pregonados en 1980, de que se respetaría la voluntad del pueblo, que habría un estado defensor de los derechos humanos pisoteados por Somoza, que habría libre expresión y practicarían todo lo contrario a lo que hizo el régimen somocista. Somoza tenía a un Modesto Salmerón, presidente del Tribunal Supremo Electoral que contaba los votos a favor de su jefe, pero ahora hay otro con mayor cinismo a quien se le pasó la mano echando más boletas que las necesarias. Por eso, en la entrevista con CNN que le hiciera Fernando del Rincón, quiso defender a capa y espada su actuación pero al final todos los televidentes pudieron observar que el periodista prácticamente lo arrinconó.
En este país el cinismo es el pan de cada día. Dicen que han promovido las exportaciones y el crecimiento económico pero ocultan que estos eran superiores ya en 1978. Esto fue porque ellos con su mal manejo arruinaron la economía nacional. Por su política de dar créditos y no cobrar, quebraron al Banco Nacional de Nicaragua, cerrando el Programa de Crédito Rural en 1988 por la misma razón. El cinismo de los funcionarios actuales está frente a la indignación del pueblo y ojalá que no caigamos en un desastre como anteriormente lo hubo.
El autor es especialista en cooperativismo.
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