Evitemos un paro cardiaco

La muerte de origen cardiaca es causa común de fallecimiento en el mundo, incluyendo nuestro país, donde el Infarto Agudo del Miocardio (IAM) o “ataque al corazón” es primera causa de fallecimiento. Cuando una arteria coronaria del corazón se obstruye o “taponea” una zona del músculo cardiaco sufre necrosis o muerte, apareciendo el temido IAM.

La muerte de origen cardiaca es causa común de fallecimiento en el mundo, incluyendo nuestro país, donde el Infarto Agudo del Miocardio (IAM) o “ataque al corazón” es primera causa de fallecimiento. Cuando una arteria coronaria del corazón se obstruye o “taponea” una zona del músculo cardiaco sufre necrosis o muerte, apareciendo el temido IAM.

El cuadro clínico típico es el de un varón de 45-55 años o mujer menopáusica: se queja de intenso dolor en el pecho de tipo opresivo que se irradia al cuello y miembro superior izquierdo. Es un dolor de aparición súbita o de intensidad creciente, progresiva; en cambio, en diabéticos y ancianos suele ser confuso o “atípico”.

El cuadro doloroso se acompaña de escalofríos, abundante sudoración fría, palidez, náuseas, vómitos y sensación “de que se va a morir”.

Frente a una situación de este tipo hay que llevar al enfermo de inmediato al médico internista o cardiólogo, pues en las dos primeras horas se producen arritmias ventriculares y será muy tarde.

El hecho de haber tenido o tener familiares con enfermedades cardiovasculares o que nuestra existencia haya llegado a los 65 años en mujeres o 55 años en varones no significa que estamos a salvo.

Podemos proteger nuestro corazón y el de nuestros seres queridos si no fumamos cigarrillos, evitamos comidas grasosas, obesidad, estrés y excesiva tensión nerviosa, presión alta y diabetes. El chequeo médico y seguimiento del médico internista aspiran a controlar estos peligrosos factores de riesgo. ¡Cuide su corazón, solo tenemos uno!

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