A escasos diecinueve días de las elecciones, los números del CSE se desvanecen cual castillo de arena. El informe preliminar y final de la OEA.
Los comunicados de la UE, las conclusiones del Cenidh, Ipade y sobre todo los meticulosos y detallados informes dados a conocer por Ética y Transparencia, no dejan lugar a dudas que una vez más el CSE se coludió con el ejecutivo para escamotearle en esta ocasión la montaña de votos obtenida por Fabio Gadea. De nada sirvieron los topos que pretendieron distraer la atención del pueblo desde casillas supuestamente opositoras, a estas alturas es un hecho que la oposición estuvo monolítica alrededor del verdadero ganador, que no es otro que el candidato del PLI.
La carta pública del exembajador Robert Callahan “Daniel Ortega avergonzó a las democracias del mundo” es más que premonitoria de lo que puede esperar este gobierno a partir del próximo año. No vayamos lejos, la infortunada denuncia del representante de Ortega en la OEA dio la oportunidad al secretario general de ese organismo de dar a conocer su posición, cuando literalmente le dijo: señor embajador (refiriéndose al representante de Ortega) usted quiere que creamos en las palabras de alguien que en los últimos 24 meses ha acusado a tres candidatos a presidentes, de quererlo matar, para terminar dando un apoyo contundente a la misión precedida por el excanciller Dante Caputo.
Otro aspecto sobre el que deseo llamar la atención en esta ocasión, es sobre Fabio Gadea. Su posición de no asumir una diputación es comprensible y la aplaudo porque con ello está levantando un estandarte de lucha que al final terminara desenmascarando a los responsables del fraude. Al respecto considero que hay que avanzar un poco más en esa dirección, Fabio y Eduardo Montealegre deberían comenzar a formar un grupo de profesionales políticos que los ayuden a que el mundo conozca en detalle lo que verdaderamente sucedió durante las pasadas elecciones, sufragio en donde más de medio millón de votos cambiaron de dueño y que además adjudicó de forma indebida una docena de diputaciones al partido de gobierno. Esto debería ser razón suficiente para que de ninguna manera los líderes del mundo libre las validen, ya que es evidente que durante las mismas se tergiversó la voluntad de nuestro pueblo.
No quiero finalizar sin antes hacer referencia a otra situación que ha generado posiciones encontradas, me refiero a si los diputados electos del PLI deben o no asumir. Al respecto considero que en esto también Fabio Gadea es coherente, ya que la lucha por la reivindicación de las elecciones es compleja y necesitamos de todos los foros posibles para denunciarla y no podemos olvidar que el foro político por excelencia es precisamente la Asamblea Nacional. Si nuestros diputados electos van a hacer uso de esos escaños de forma responsable, siendo en todo momento coherentes con los votos que los llevaron a ese poder del Estado, entonces debería dárseles un voto de confianza; sobre todo porque nos lo está solicitando precisamente el candidato ganador y no olvidemos que estarían siendo liderados por el licenciado Montealegre quien hasta la fecha ha demostrado en su actuar coherencia absoluta con su posición de opositor al Gobierno. El autor fue comandante de la Resistencia Nicaragüense y milita actualmente en el PLI.
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