Esta semana se confirmó localmente el dominio que Justin Timberlake tiene sobre el mundo del entretenimiento. Tan solo este año hemos visto tres películas de alto perfil en las que ha estado involucrado. Arrancamos con La Red Social (David Fincher, 2010), en la cual interpretó al tóxico emprendedor Sean Parker. Hace apenas un mes encabezó la comedia romántica Amigos con Beneficios (Will Gluck, 2011). Todavía está en cartelera la sátira Malas Enseñanzas (Jake Kasdan, 2011) y ahora se estrena la pieza de ciencia ficción El Precio del Mañana (Andrew Niccol, 2011).
Si cree que eso es demasiado, alégrese de no vivir en Estados Unidos. Ahí, Timberlake ha encontrado múltiples plataformas para sus talentos. Dominó el mercado musical con la banda InSync y luego en su carrera en solitario. Se transformó en entretenedor de todo propósito, sirviendo de anfitrión en entregas de premios y galas para canales como ESPN, Nickelodeon y MTV. Se reveló como efectivo comediante en el legendario Saturday Night Live , que ahora reserva sus apariciones para cierres de temporadas y emisiones de medición de ratings. Las sátiras en vídeo que filma para este programa junto a Andy Samberg se han convertido en sensaciones virales —busque “Dick in a box” y “Motherlover”—, y prepárese para ofenderse. Nada mal para alguien que empezó como intérprete infantil en el programa de TV El Club de Mickey Mouse.
Entre sus compañeros destacaban Britney Spear y Cristina Aguilera, pero ahora Timberlake quiere emular a otro colega de ese reparto: Ryan Gosling, quien se ha convertido en uno de los jóvenes actores más respetados de la nueva generación. Puede verlo ahora en Loco Estúpido Amor (Glenn Fiquarra y John Requa, 2011), protagonizó la sensación de Cannes “Drive” (Nicolas, Winding Refn, 2011) y ya tiene una nominación al Óscar en su haber por Half Nelson (Ryan Fleck, 2007).
Y bien puede ser que Timberlake lo consiga. Hasta ahora, sus películas han sido poco celebradas. Algunas, francamente desastrozas. Pero en las malas y flojas, él suele ser el mejor elemento. Véase al marine martirizado en la fantasía futurista pseudo-religiosa Southland Tales (Richard Kelly, 2006), o el sociópata tatuado de Alpha Dog (Nick Cassavettes, 2006). A diferencia de otros cantantes que tratan de incursionar en la actuación, Timberlake logra moldear su carisma y ponerlo al servicio de personajes alejados de su personalidad pública. El mejor ejemplo de sus capacidades está en La Red Social , donde se funde sin problemas en un extenso reparto colmado de actores brindando caracterizaciones extraordinarias. Timberlake tiene el talento. Ahora solo le hace falta escoger sus proyectos para tener una larga y afortunada carrera frente a las cámaras.
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