Por auxiliadora Rosales.
Sus padres anhelaban que Mirna Robleto siguiera los pasos del resto de la familia y se convirtiera en médico, pero ella optó por una carrera totalmente diferente: la comunicación. “Aunque la idea no les gustó mucho, porque vengo de una familia extremadamente conservadora, mis padres me apoyaron en mi decisión. Hoy considero que les he retribuido dándoles muchas satisfacciones”.
Mirna tiene 15 años de experiencia en el mundo de las comunicaciones y relaciones públicas. En la actualidad, se desempeña como directora de relaciones públicas de Publicentro, una agencia regional que se dedica a realizar estrategias de mercadeo y comunicaciones integradas.
“Es una etapa maravillosa en mi carrera profesional. Yo venía de trabajar la comunicación institucional en dos gobiernos, trabajé en el Banco de la Vivienda, en el MIFIC y en el Ministerio de Educación. También estuve en la embajada de Nicaragua en Washington. Pero mi gran escuela fue los cinco años que trabajé en el Ministerio de Educación, al lado de dos ministros. Ahí me di cuenta que lo que se hace es nada, para todas las necesidades de educación que existe en la niñez nicaragüense”.
Otra de las grandes experiencias laborales de Mirna fue participar como relacionista pública del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana, DR-CAFTA. “Tuve la oportunidad de ver la apertura de comercio entre los pequeños empresarios nacionales con Estados Unidos, donde nuestros compatriotas vendían sus productos con beneficios y con grandes oportunidades”.
COMPETIR EN UN MUNDO GLOBALIZADO
A criterio de Mirna, su trabajo en el campo de la comunicación institucional y de relaciones públicas ha sido un reto por tantas personas preparadas que hay.
“Lo más importante es estar preparada para poder competir en un mundo globalizado. Hay que tener habilidades, facilidad de liderazgo, de negociación y ser ágil para poder elaborar estrategias de comunicación, pero lo más importante es tener vocación de servicio”.
Agrega que algo que le ayudó mucho es que su familia le inculcó el trabajo como una forma de superación, “y eso es lo que he hecho a lo largo de mi vida y, por supuesto, prepararme académicamente para enfrentarme con mejores armas”.

MADRE Y ESPOSA
Desde hace seis años, ella está casada con el venezolano Alejandro Estaba, con quien ha procreado a Cristina Carolina, de cuatro años. “Tengo la suerte de estar casada con un hombre muy amoroso y trabajador, que siempre me ayuda con la crianza de nuestra hija. Pero además, llevamos una relación de mucha armonía, tolerancia y comunicación”.
Mirna confiesa que su hija es su razón de vivir, su ilusión y pasión. “Ser madre me cambió la vida, me dio un sentido de mayor responsabilidad. Sin duda alguna, es la mejor experiencia de mi vida. Ahora entiendo más a mis padres”.
Para esta extraordinaria mujer, ser madre ha sido lo más bello que le pudo haber pasado. “Cuando me convertí en madre alcancé el complemento que una mujer profesional necesita tener. En la crianza es importante contar con el apoyo de la familia, y yo tengo la fortuna de tener una familia maravillosa que está conmigo ciento por ciento. Tengo la dicha de tener como ejemplo a una excelente madre, por quien mi reto se acrecienta”.
