Edgard Rodríguez / Zona de Strikes
Aunque en deportes no hay nada escrito y por lo general la realidad no es situada a la par de las expectativas, hay dos cosas de las que podemos estar claros antes que suene la campana esta noche en el Garden Arena del MGM, en Las Vegas, Nevada.
Una es el favoritismo del espectacular boxeador filipino Manny Pacquiao, sobre el combativo peleador azteca Juan Manuel Márquez. La otra es que seguro vamos a ver mucha electricidad sobre el cuadrilátero, con dos púgiles en cuyos códigos no existe el paso hacia atrás.
Pero además, tanto Márquez (53-5-1-39KO) como Pacquiao (53-3-2-38KO) están ansiosos por disipar las dudas que dejaron los resultados de sus dos peleas previas. Empate en el duelo del 2004, pese a tres caídas del azteca y decisión dividida para Pacquiao en el 2008.
Cuestión de gustos, pero prefiero una batalla entre boxeadores frontales como Márquez y Pacquiao, que seguro se darán con todo, que un duelo entre púgiles de refinada técnica, escasa pegada y elusivos. Estos no. Aquí debe haber agresividad, velocidad y también poder.
Y creo que Pacquiao debe prevalecer por ser más joven (32 años vs. 38 ), más fuerte y más veloz. Porque dispone de más recursos y variantes para imponerse en el terreno que sea. Porque conserva su poder y flexibilidad aún con sus subidas de peso y porque ha asimilado el golpeo de púgiles más potentes.
Márquez es un púgil que merece respeto. Y lo tiene. Y en los duelos anteriores ante Pacquiao, probó que es capaz de trenzarse en duelo de tú a tú con el mejor del mundo, pero este Pacquiao de ahora está más construido como peleador, tras haber superado los más exigentes retos.
Pacquiao es favorito y debe ganar con claridad, pese a la conocida terquedad de los aztecas, de quienes Márquez es un buen representante.
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