Muchos nicaragüenses habíamos expresado que el Frente Sandinista en estas elecciones iba al robo. Por las razones que a continuación expresaré, no tengo dudas que ganó, sin embargo, hablando como se dice en el argot popular, se “patrulló” entre un 10 a un 15 por ciento de los votos. La única duda que me queda es, si esos votos se los “patrullaron” al momento de la elección o si ya de previo esos votos estaban contados.
El orteguismo sencillamente iba tras la obtención de 58 a 60 diputados, y la única manera era robando votos. Esta mayoría para ellos era importante, para no estar comprando voluntades y haciendo pactos en la Asamblea para la aprobación de iniciativas de ley para beneficio partidario o personal.
Fabio Gadea perdió por varios errores y factores importantes que descuidó o descuidaron. Sistemáticamente desde hace más de un año las encuestas señalaban que el 80 por ciento de la población votante demandaba unidad. La Alianza desoyó ese clamor y equivocadamente creyeron que unirse solo con el MRS era suficiente para ganar. Era necesario participar formando una unidad amplia, no solamente de partidos y organizaciones políticas, sino, de agrupaciones de la sociedad civil, profesionales, sindicales, sectoriales y personalidades destacadas de la vida nacional. En otras palabras había que echarle la “vaca” a Ortega para ganarle.
A lo interno de esta Alianza existieron elementos que actuaron como verdaderos boicoteadores de la unidad, siendo el más connotado el pactista del 8.5 por ciento de las elecciones generales del 2006. Todo lo que este señor no lo puede someter a su voluntad, lo enreda, lo manipula y lo boicotea hasta que lo acaba. Así actuó en la Unidad de Fuerzas Democráticas que formamos en el 2007.
Otro factor que incidió negativamente fue la declaración de Edmundo Jarquín a favor del aborto, la cual utilizaron sistemáticamente sus adversarios para ahuyentar votos del sector católico.
Hubo también en esta Alianza, una falta de organización territorial y de capacidad en la defensa del voto. La ausencia de unidad produjo una falta de recursos económicos, de tal manera, que una pobre recaudación era totalmente predecible.
La Alianza ha desconocido el resultado de las elecciones. ¿Irán también a desconocer las curules obtenidas?, o van a justificar su aceptación diciendo que hay que estar en la Asamblea para dar la batalla, batalla que fueron incapaces de presentar en la actual Asamblea.
Los diputados electos tienen un dilema o son consecuentes y no aceptan su elección a como no aceptan la de Presidente, o van tras los cinco mil dólares de sueldo y otros privilegios existentes en la Asamblea.
Si algo positivo hay que señalar sobre el resultado final de estas elecciones, es la terminación del pacto de parte de la población votante. El pueblo se las cobró e hizo valer su voto.
Creo que ahora se debe impulsar una opción política distinta, ajena a esta clase política tradicional que en 21 años han demostrado con sus actuaciones, un desprecio y falta de solidaridad con las necesidades más apremiantes de nuestro pueblo y una profunda incapacidad para dirigir al país por el sendero de la democracia y del desarrollo económico y social.
Ojalá que como dijimos en nuestro artículo anterior del 24 de octubre, abandonemos la confrontación por la concertación y en lugar de vernos como enemigos nos comencemos a ver como adversarios, y se logre formar un gobierno de coalición y verdadera unidad nacional.
Hace cuarenta años o más, me faltaban dedos en las manos para contar a los patriotas, actualmente me sobran dedos para contarlos. El país reclama y nuestro pueblo demanda de patriotas que verdaderamente amen a la nación.
El autor es médico.
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