Por Lucydalia Baca C.
En sectores vinculados a los medios de comunicación existe el temor de que las descalificaciones y advertencias hacia el Diario LA PRENSA, vertidas por el presidente de facto del Consejo Supremo Electoral (CSE), Roberto Rivas, y empleados de medios de comunicación de la familia Ortega, sean el preludio del modelo de relación que establecerá el presidente Daniel Ortega con los medios de comunicación independientes en su próximo período.
El lunes Rivas calificó como “basura” las publicaciones de LA PRENSA y lo acusó de ser un obstáculo para el desarrollo democrático del país.
Al día siguiente mientras se entrevistaba al magistrado de facto del CSE, José Marenco, en uno de los canales de televisión de la familia Ortega, se mencionó que este “periodiquito no aguantará seis años”.
Para la investigadora y periodista Sofía Montenegro, la imposición y el fraude son malas noticias para todo el mundo en el país, pero particularmente para la sociedad civil y los medios independientes, porque lo que está implícito ahí es que con el poder absoluto que van a tener, vienen políticas de endurecimiento contra todos. “Ya es una dictadura oficialmente con omnímoda voluntad de abusos y atropellos”, advierte Montenegro.
“Me resultó chocante que el presidente del Consejo Supremo Electoral hiciera ese ataque confrontal a un medio de comunicación como LA PRENSA”, dijo el jefe de la Misión de Observadores de la Unión Europea, Luis Yañez.
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Gonzalo Norori, director del departamento de Comunicación Social de la Universidad Centroamericana (UCA), considera que los comentarios de Rivas fueron muy desafortunados, porque trajeron a la cabeza a los ciudadanos la “época en donde los espacios de derechos humanos y libertad de expresión en el país eran muy reducidos”.
Norori afirma que la obligación de Rivas, como representante de un poder del Estado, es propiciar un clima de tolerancia alrededor de las críticas que puedan surgir de los medios y la ciudadanía en general, ya que no debe olvidar que todas las encuestas ubican al CSE entre las instituciones menos creíbles del país.
Montenegro considera que los insultos y advertencias hacia LA PRENSA son simbólicos, porque “la gente y los medios independientes en general los perciben”; y al venir de personas “de dudosa categoría personal, moral e integridad personal, ya que son delincuentes los que han manejado el Consejo Supremo Electoral, deben asumirse como amenazas, que además contribuyen al enfurecimiento de la gente”, aseguró.

“Es una estupidez, pero bueno, no han demostrado ser inteligentes, solo han demostrado ser autoritarios y abusivos. La gente está oyendo también esas amenazas y las siente en carne propia”, enfatizó la periodista.
Montenegro advierte que los garrotazos, el apañamiento de la Policía y de todas las instituciones, lo que se vio en Las Colinas y en otros lugares del país, son la tónica de lo que viene.
Norori en cambio, espera que esto no sea el anuncio de un nuevo modelo de relación gobierno-medios de comunicación-ciudadanía, que pretenda imponer Ortega en su próximo período, ya que lo adecuado es “replantearse” esa relación, pues está demostrado que hay un porcentaje alto de la ciudadanía que tiene otro punto de vista y otra forma de ver cómo deben caminar las cosas y eso debe respetarse.
Para la periodista en esta nueva etapa que se avecina para los medios independientes, tocará “dormir con las botas puestas” para seguir siendo el pulmón de la democracia y el canal para la libertad de expresión de una sociedad que está siendo reprimida y silenciada por el autoritarismo. “No les queda de otra que seguir siendo fiel al legado que dejó Pedro Joaquín Chamorro” y en cuanto al miedo que sienten los periodistas al ejercer la profesión, no les queda más que aprender a vivir con él y a controlarlo”, enfatiza Montenegro.
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