Lucydalia Baca C.
En una nueva muestra de la mezcla Estado-partido-familia característico de su gobierno y del doble rol que desempeña, el presidente Daniel Ortega convocó a cadena nacional de radio y televisión para pedir a sus contrincantes que acepten su derrota como lo hizo él en 1990, 1996 y 2001, aún sin estar de acuerdo. “Nosotros hemos aprendido de aquella canción que dice hay que saber perder”, señaló.
Trató de “tranquilizar” a quienes temen que ahora que según los cuestionados resultados que anunció el CSE, obtuvo el control de la Asamblea Nacional, concretará las reformas constitucionales que ambiciona desde hace varios años.
“No vamos a hacer lo que nos dé la gana. Para tranquilidad de todos les decimos que no vamos a hacer cambios drásticos. No vamos a utilizar la Asamblea Nacional para cambiar el rumbo del país”, prometió Ortega.
Aunque en el período que está por concluir Ortega se caracterizó por decretar feriados por cualquier motivo. Ahora, para tranquilidad de “los grandes, medianos y pequeños empresarios”, reconoce que la actividad productiva no se puede detener, porque de ella depende la economía.
ANUNCIA SALARIO MÍNIMO AL MÍNIMO
Además, reconoció la forma consciente en que “la clase trabajadora ha entendido que la economía de este país “no da para enormes salarios”, por lo que los ajustes que se hacen dos veces al año, gracias al milagro logrado entre “gobierno, empresarios, trabajadores” se hacen en base a las posibilidades reales de la economía.
Sin la compañía de su vicepresidente electo, Omar Halleslevens, y hablando ante un reducido grupo de estudiantes en un salón cerrado de La Casa de los Pueblos agradeció “a quienes hicieron posible su victoria”.
Ha llamado la atención que Ortega no hizo un mega cierre de campaña como estaba anunciado y hasta ahora no ha celebrado con grandes concentraciones .
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