Elízabeth Romero
Durante las recientes votaciones en el país fueron “innumerables y gravísimas” las violaciones a los derechos civiles y políticos, cometidas en contra de un sector importante de la población, considera el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).
En un informe sobre el monitoreo realizado durante ese período, ese organismo de derechos humanos señala que le corresponde a las víctimas de estas violaciones “valerse de las vías cívicas para exigir el respeto a la voluntad que expresó en las urnas”.
“El Cenidh considera que el día de la votación fue una expresión más de todo un proceso irregular en el que el Consejo Supremo Electoral, las estructuras electorales en las Juntas Receptoras de Votos y las estructuras del partido de gobierno garantizaron su dominio. El resultado es inconstitucional y por ahora la presunta reelección del presidente (Daniel) Ortega es un proceso cuestionado por la ciudadanía”, señala el informe.
De 127 centros visitados por los promotores, en 7 fueron expulsados y en 74 les negaron el acceso. El Cenidh enumeró una serie de anomalías observadas durante el proceso entre las que destacan: no permitir el ingreso a fiscales a pesar de estar acreditados, expulsión de fiscales a la hora del escrutinio, obstaculización del trabajo periodístico, distintos hechos de violencia y detenciones arbitrarias, entre otras.
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