Para el doctor Carlos Tünnermann, experto en derecho constitucional, lo más grave que puede suceder si el Frente Sandinista llega a controlar la Asamblea Nacional es que cambie la naturaleza institucional del país, bajo el pretexto de establecer una democracia directa, ya que se podría caer en un populismo como el que tenía Gadafi en Libia.
“El gran peligro es que ahora podrían llegar a establecer algo que Ortega ha venido promoviendo. Él quisiera organizar institucionalmente el país casi como el de Libia, con las asambleas del poder popular, sin congreso o poderes del Estado, sino Consejos del Poder Ciudadano (CPC), tendríamos a los CPC con un enorme poder en este país, si se llegan a promover esas reformas que ha venido acariciando”, señaló.
Sin embargo señala que habría que esperar que la Alianza PLI declare si reconoce o no el triunfo del presidente Daniel Ortega, porque las elecciones están viciadas por infinidad de irregularidades, ya que ni siquiera se tuvieron las garantías mínimas para la fiscalización de los partidos políticos y tampoco hubo observación nacional acreditada, más allá de una organización que tiene serias dudas de imparcialidad, lo cual da como resultado unas elecciones seriamente cuestionadas.
“Esta elección tiene vicios muy grandes que difícilmente cumplen con requisitos internacionales de una elección transparente”, indicó Tünnermann, quien agregó que aunque el pueblo demostró un alto grado de civismo, no fue correspondido por las autoridades electorales.
Algo que le parece muy curioso a Tünnermann, según las estadísticas que hasta ayer presentaba el Consejo Supremo Electoral (CSE), es que en estas elecciones el Frente Sandinista estaría obteniendo un porcentaje que solo los partidos de oposición han alcanzado, pero juntos. “Es bien difícil de creer y la oposición se ha reducido a lo que era Ortega, es muy difícil que el electorado haya cambiado tan radicalmente en cinco años, es muy sospechoso”.
El analista político indicó que si el Frente Sandinista llega a obtener los 56 diputados podría elegir a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, del Consejo Supremo Electoral, al Superintendente de Bancos, Fiscal General de Justicia, al Procurador de Derechos Humanos, entre otros. Además de que ahora sí podría realizar la reforma parcial de la Constitución Política y si le hacen falta unos cuatro diputados para alcanzar la cantidad necesaria para convocar a una constituyente podría hacer una negociación con el Partido Liberal Constitucionalista que podría alcanzar como máximo cuatro diputados, según la tendencia de las estadísticas oficiales del CSE.
Por otra parte indica que con esos porcentajes tendría el dominio sobre las comisiones de la Asamblea Nacional y la oposición tendría una minoría mayor que la que obtuvo el Frente en el 2006, por lo cual su influencia estaría bastante disminuida y su participación se limitaría a denunciar públicamente irregularidades o introducir proyectos de ley, pero la influencia sería mínima.
Tünnermann afirma que el panorama sería de un avance enorme en el control de las instituciones del Estado. “Si estas elecciones se convalidan pese a sus vicios, Ortega habría avanzado enormemente en el control de todas las instituciones del país, tendría un poder quizá mayor que el que una vez tuvieron los Somozas”.
Otro de los escenarios posible es que buscarían la abolición de la condición de la reelección, que es uno de los problemas que enfrenta la candidatura de Ortega.
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