Durante la colonización la calaca era puesta en lo alto de las banderas de los barcos piratas, como un emblema que buscaba infundir miedo en los sitios que atacaban. Los diseños de la huesuda, la pelona, la calaca, la quirina es motivo de pintores, artesanos, escultores, artistas conceptuales, vídeos, películas o reportajes noticiosos.
El pintor mexicano Guadalupe Posada dejó centenares de escenas con la Catrina festiva, con escenas sociales o de la revolución, marcando su estilo político-social y de burla al mismo poder autoritario. La muerte es llevada al grabado por el artista Carlos Barberena y el arquitecto y grabador Gustavo González Ortega se ha dado a la tarea de diseñar sus propias calacas de humor, una de ellas es su grabado Baraka dientona, nombre tomado del cómic Baraka. Su imagen ha sido dibujada e impresa en todo tipo de objetos y enseres de uso y consumo humano. Es una expresión que se expande como una moda del arte oscuro y lleno de ironía.
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