Meditando bajo la sombra de un árbol don Pancho (Quijote Nica) y el humilde Felipito (Escudero Nica) repasan su obra de cuentos y cartas de amor a nuestra amada Dulcinea Nicaragua.
Don Pancho: ¿Crees Felipito que todo el trabajo literario de tantos años ha dado frutos para mi Dulcinea?
Felipito: Para serle honesto sus escritos han recreado y educado a muchos, que en su mayoría es el pueblo humilde y hambriento de conocer sus experiencias y cabalgatas por todo el país; pero a los gobernantes, políticos y aprendices no les ha calado el lado sensible de nuestra gente noble y trabajadora.
Don Pancho: Entonces Felipito no queda más que en este tramo de mi vida poner en práctica lo escrito y recorrer los 144 municipios del país; propondremos un gobierno honesto, justo para todos, una bandera de todos. Para este propósito necesito a mi fiel escudero; hombre humilde y fuerte, que no esté apegado a cosas materiales, que entienda que la felicidad es servir al pueblo.
Felipito: Estoy con usted don Pancho; como hombre de campo que le ha colaborado en todas sus batallas, triunfaremos por un nuevo legado a nuestra gente, y teniendo a Dios por delante quien es el que dice cuando una hoja del árbol caerá, entonces quien contra nosotros.
Don Pancho: Qué confortable me siento con tus palabras, Felipito, me das juventud y fuerzas para trotar por campos y ciudades con el arma de la sabiduría y enfrentar a todos los “dizque” ilustres políticos que han dejado de hacer lo que el pueblo les pide; en ese camino enfrentaremos a gigantes acuerpados en molinos de vientos robados al pueblo, y otros con armas en la boca escupiendo sandeces de este Quijote de la verdad.
Felipito: Es porque cabalgaremos por la honestidad y eso les dolerá; tendrán miedo de ser gobernados por alguien que no se reeligiera, que no tendrá en su gobierno a malos administradores, no antepondrá sus ambiciones personales a las del pueblo.
Don Pancho: Que razón tienes Felipito, mis ambiciones ya las cubrí hace muchos años, las de hoy son la de convencer a Dios que he hecho lo correcto en mi vida, a Él es al único que temo, quien juzgará a pobres, ricos, buenos y malos. En fin no hay vuelta atrás; el caballo y el asno están briosos, listos para el recorrido, el viento sopla hacia el norte, sur, este y oeste, y Dulcinea nos espera, es de mal gusto hacer esperar a una dama.
Felipito: Vislumbro gente escuchándole en Sébaco, Somoto, Quilalí, Juigalpa, Rama y Nandaime, pero tengo una inquietud don Pancho ¿las generaciones le recordarán por sus cuentos, cartas de amor, el Quijote de la Corporación o por gobernar y cumplirle a nuestra Dulcinea?
Don Pancho: Esa respuesta la darán las generaciones venideras, hoy es hacer lo mejor y no hablemos más, que hay quienes hablan tanto y hacen poco, nosotros hagamos y otros que hablen.
Felipito: Don Pancho el susurro del viento trae consigo una frase que no entiendo.
Don Pancho: ¿Qué escuchas Felipito?
Felipito: Noviembre va ¿usted entiende?
Don Pancho: Claro que sí, en ese mes nuestra Dulcinea me dará el sí, por Dios y mi gente que no le fallaré. La autora es consultora turística
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