MUERTE DE GADAFI
He leído las noticias sobre la muerte del exdictador Muamar Gadafi y estoy totalmente impactada con el relato de la cruel tortura a la cual fue sometido. Nadie en este mundo tiene derecho a quitarle la vida a un ser humano. Como siempre he dicho y no me cansaré de repetir, no se puede ajusticiar un crimen con otro. ¿Qué clase de ser humano podrá ser alguien que mata a una persona? Gadafi suplicó por su vida y la de sus hijos, levantó las manos en señal de rendición, ¿no era ya suficiente?, ¿cómo es posible que combatientes gritaran “Dios es Grande”? Dios es un Dios de amor, lento a la ira y rico en misericordia, sean cuales fuesen los delitos que cometió Gadafi la justicia se iba a hacer cargo de pedirle cuentas, mediante un juicio y ser castigado por la ley.
La venganza es el peor enemigo del hombre, lo hace ciego al dolor ajeno y convierte el propio en el más despiadado exterminador, no le deja ver que está siendo igual o peor que quien provocó su cólera.
¿Hasta cuándo las armas van a seguir siendo la voz de las personas? Solo el falto de inteligencia usa las armas como escudo para resguardar su falta de tolerancia, su miedo a admitir que está equivocado o su rabia incontrolable. Las dictaduras jamás deben existir, nadie tiene derecho a instalarse en el poder por siglos sin aprobación del pueblo y ejercer mediante su posición formas de represión, pero tampoco nadie tiene derecho a quitarle la vida a otro bajo el errado empleo del concepto “justicia”. Como dice la letra de una conocida canción “…siembra paz, brinda amor, que el mundo entero pide más…” Aprendamos a dialogar, a escucharnos unos a otros, entendamos que nuestro límite termina cuando comienza el de los otros, es decir, respetémonos, que las palabras justicia, equidad, integridad, valores morales y éticos este siempre presentes en nuestro día a día. A mí desde chiquita me enseñaron una pequeña oración: “Venid Espíritu Santo, iluminad mi entendimiento, trabajad en mi corazón y en mi voluntad”. Siempre la rezo cuando estoy en una situación difícil para mí. Pidamos siempre a Dios y a todo el clero celestial que nos dé sabiduría para saber discernir.
Ruth Vado Escobar
¡SEPAMOS POR QUIÉN VOTAR!
Faltan menos de quince días para las elecciones y los nicaragüenses debemos de saber escoger entre la ficción y la realidad. En otras palabras, no debemos creer que los exagerados logros del gobierno son una dádiva para el pueblo de Nicaragua, de ninguna manera. Es un deber del gobierno procurar el bienestar a la ciudadanía, por lo tanto, tratar de magnificar cualquier acción oficial es sobredimensionar un simple deber del gobierno.
Ficción o realidad, no importa. Lo que sí es toral es que el presidente Ortega haga lo que haga, bien o mal, no le da patente de corso para violar la ley y eso si es sumamente peligroso, porque las personas que voten por él están haciendo apología del delito, por aceptar un ilícito y eso si es un antecedente doloroso, porque estaremos no solo aceptando, sino ratificando legítimamente que en este país las leyes están solamente como papel tapiz en la geografía nacional.
En cualquier Estado medianamente de Derecho, el señor Ortega ya hubiese sido cesado en su cargo y estuviera siendo procesado por delinquir (violar la ley). No podemos los nicaragüenses seguir siendo tratados como mendigos, cuya dignidad es equivalente a una vaca, un cerdo, una gallina o a diez láminas de zinc; debemos de estar claros que en Nicaragua no hay ciudadanos de segunda clase todos somos de “high class”, que no se nos olvide.
Por lo tanto este 6 de noviembre debemos votar por elegir funcionarios que nos respeten como ciudadanos, no que nos vean como reses que nos llevan arreados a la concentración de turno del “Pueblo-Presidente”, que es lo mismo que decir “L'etat c'est moi” (el Estado soy yo). ¡No lo debemos permitir! Votemos por la dignidad, por el respeto ciudadano y no por aquellos que creen que somos simplemente inventarios de una hacienda.
Pavel Molina Cruz. Juigalpa, Chontales
EN ESPERA DE LAS CÉDULAS
El pasado 14 de octubre, el licenciado José Bosco Marenco Cardenal, magistrado del CSE brindaba declaraciones a los medios de comunicaciones, en los cuales expresaba que todas las cédulas ya habían sido enviadas a los Consejos Electorales Municipales (CEM) y que ya no se estaban fabricando más, y que las acciones de los ciudadanos de los municipios de San Juan de Río Coco, San Fernando, Pantasma, Wiwilí y otros municipios que están haciendo protestas cívicas, para que se les entregue dichas cédulas, son acciones violentas generadas por la alianza PLI.
Al respecto quiero expresarle al magistrado Marenco, que sus declaraciones fueron hechas hace 12 días y la gente sigue llegando a los CEM a reclamar sus cédulas y documentos supletorios pero se van con las manos vacías, de eso soy testigo. En el caso del CEM del municipio de Matagalpa, en lo personal he realizado más de 50 viajes buscando la cédula o el documento supletorio de una de mis hijas y siempre me dicen que regrese, que no han venido, que están en proceso de elaboración, etc. La última visita la realicé el pasado lunes 24 de octubre en horas de la mañana y uno de los funcionarios del CEM me expresó que regresara hasta el martes o miércoles de la otra semana, para ver si ya estaba dicho documento supletorio, muy a pesar de que mi hija ya aparece en el padrón electoral definitivo, y así como este caso existen centenares y miles de casos.
Para confirmar lo expuesto por mi persona el número de colilla de solicitud de cédula de mi hija es el: 065432446 y el número del documento supletorio es el: 0000065432446. Entonces no es cierto lo que dice el magistrado Marenco, que todas la cédulas ya fueron enviadas a los CEM y que las protestas de los ciudadanos que reclaman sus cédulas son manipuladas, porque ahí está el caso de mi hija y como ella son miles de jóvenes demócratas que no han recibido sus cédulas o documentos supletorios. Dicen que para muestra un botón, a lo mejor el magistrado Marenco visita a los CEM y se dará cuenta de lo que ahí está sucediendo, porque mientras a los demócratas nos dicen que regresemos a los CPC, sin ser funcionarios del CSE, andan en los barrios y comarcas de Nicaragua entregando cédulas de identidad y documentos supletorios a personas afines al dictador Ortega. ¿De dónde las agarran y quién les entrega las cédulas? A lo mejor el magistrado Marenco responde a esto.
Máximo M. Castillo
EL PROTOTIPO GÜEGÜENSE
Felicito al doctor Humberto Belli por su excelente artículo La glorificación del Güegüense, publicado el lunes 17 de octubre. Si bien es cierto que la obra teatral-literaria El Güegüense es excelente, también refleja a un «personaje dual, cuya habilidad o virtud más aplaudida es su ingenio para engañar a otros», dice en su escrito el doctor Belli.
No se debe creer que todos los nicaragüenses somos el prototipo del Güegüense, porque muchos nicaragüenses decimos y encaramos la verdad. No debemos elevar a nivel de virtud la mentira, la falacia y la dualidad.
Como decía don Pablo Antonio Cuadra en su artículo Nuestro obsceno símbolo del engaño: “¿No hemos dicho que el nicaragüense rehúye los eufemismos, dice ‘al pan, pan y al vino, vino’ e incluso es mal hablado por no ocultar la cruda verdad?”
No hagamos de la hipocresía un icono de nuestra cultura, como bien señaló el doctor Belli.
Julio León Báez